HISTORIAS DE SEDUCCIÓN
Float, izquierda

HISTORIAS DE SEDUCCIÓN
Solo para mayores de 18 años


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Janna 2



Continuacion de "Janna" en la sección "Orgias".


Sin dudarlo ni un instante al día siguiente llame.

Lo había pasado tan bien, cambiaron mi vida.

Al colgar estaba feliz, no me habían olvidado, David me comento que todos se lamentaban de haberme dejado sola, pero que intentaron despertarme y que fue inútil.

Por supuesto que no le conté lo pasado horas después al intentar retornar a casa con aquel viejo inmundo.

No se hubieran perdonado el haberme dejado al enterarse que un rato después me violarían.

Pero increíblemente eso no me afecto, yo pensaba en todo momento en lo feliz que me hicieron.

Pidió mi teléfono y dirección, comento también, que estaban de acuerdo en no perder contacto conmigo.

Dijo que pensaban que era increíble, que querían que formase parte de su grupo en futuras reuniones.

Después de quedar de acuerdo en que no deberíamos perder contacto y que nos comunicaríamos seguido colgamos.

No lo podía creer, era como si fuera uno de ellos a mi edad.

Después del llamado mi vida siguió rutinaria durante un tiempo, no tuve mas noticias.

Un Sábado por la mañana, bastante tiempo después de aquella llamada, sonó el timbre.

A pesar de estar con mi albornoz, descalza y con mi cabello totalmente mojado por haber salido recién de la ducha decidí atender.

Abrí lentamente la puerta dejando solamente un rendijita para poder asomarme.

- Si - Dije al asomarme.

- Hola -Escuche mientras miraba medio escondida.

- ¡Diego! ¡Hay dios!, pero mira como me encuentras. ¡Ay dios, que vergüenza. -

- No olvides que he visto mas de Ti - Dijo riendo.

- Pasa, Pasa, - Dije aun avergonzada.

- ¿No te alegras de verme? - Comento con cierta maldad.

- Si, pero no con esta facha, así sin arreglarme, mira mis pelos todos mojados.

- Mmmm... los recuerdo mojados cuando te caíste al mar por haberte atropellado.

- Si es cierto - Dije con una sonrisa mientras cerraba la puerta.

- Y también cuando jugaste a huir y te perseguimos hasta que te llego el agua a la cintura.

Mientras decía esto yo me pare frente a Él mirando sus hermosos ojos azules.

Recordaba como los había tenido casi pegados a mi rostro mientras me hacia el amor frenéticamente.

Sentí como mi cuerpo se excitaba y mi vagina se humedecía instantáneamente.

Todo retornaba a mi mente, Él se dio inmediatamente cuenta al ver como mi rostro se enrojecía y como titubeaba.

No dudo, camino hacia mi hasta casi pegar su cuerpo al mío diciendo.

- Estabas así cuando habiéndote tomado mis dos amigos simultáneamente en el agua caíste para que yo recuperado del primer lance te rescatar depositándote de espaldas en la playa.

Yo, cada ves mas excitada, caminaba lentamente hacia atrás intentando separarme.

- ¿Lo recuerdas? - pregunto mientras pegaba su cuerpo nuevamente al mío.

- Si... Claro que si... me hicieron muy feliz... Jamás podre olvidarlo. - Apartándome nuevamente hacia atrás topándome repentinamente con la mesa.

Él sonrió, se pego a mi diciendo:

- Pues yo tampoco lo olvide y también me hiciste muy feliz.

Acerco sus labios a los míos y besándolos me empujo tiernamente haciéndome reclinarme de espaldas sobre la mesa.

Mis pies desnudos resbalaron dejando colgar mis piernas.

Lo mire e inconscientemente de mi boca salió.

- Gracias, no sabes lo mucho que te necesito.

Se bajo su ropa saltando de inmediato su pene ya erecto como una daga dispuesta a perforarlo todo.

Con su tierna sonrisa abrió lentamente mi albornoz dejando mi cuerpo desnudo a su vista.

Se recostó sobre mi para darme un sensual beso y susurrando dijo.

- Eres hermosa, Dulce y no sabes cuanto te deseaba.

Incorporándose tomo mis piernas elevándolas, para instantes después sentir como la punta de su pene tocaban los labios de mi vagina.

No entro, rosaba la entrada en una caricia que me llevo a un estado de éxtasis indescriptible.

Entra... Entra... pensaba desesperadamente.

- Fóllame por favor- exploto diciendo mi boca.

Su caricia paro, y la punta del pene presiono lenta y progresivamente la entrada de mi cuerpo.

Nunca podre olvidar ese momento, mi excitación, el deseo, lo amaba.

Sentí un pequeño salto en mi vagina cuando esta cedió para dejarlo entrar lenta y amorosamente en mi.

Gemí... o mejor dicho, casi ronroneaba como una gatita a la acarician.

No fue solo sexo, sentía amor hacia Él y le entregué mi ser.

Por dios, que locura, pensé en un mínimo instante de sensatez que se desvaneció cuando empezó a moverse dentro de mi.

Mis gemidos de placer acicalaban su excitación endureciéndose cada vez mas dentro de mi su miembro.

En unos segundos la mesa chillaba al desplazarse a cada violenta envestida de Diego.

Sus brazos tomaban mi cadera por debajo de mis piernas provocando que levantadas bailaran al son de sus envestidas.

Un fuerte grito salió de su boca mientras sentía como su semen llenaba mi cuerpo.

Lentamente se reclino agotado sobre mi, lo abrace, el apoyo su cabeza en mi hombro y acaricie sus cabellos mientras recuperábamos dificultosamente nuestro aliento.

Permanecimos así unos minuto hasta que susurrando en su oído le dije.

- ¿Quieres un café?

- Si - Contesto mientras se incorporaba con una tierna sonrisa.

Mientras caminábamos a la cocina dijo.

- Perdóname, no creas que te veo solo para esto, al verte no pude contenerme, me gustas demasiado.

- Yo no quise contenerte y eso es porque tu también me gustas demasiado.

Estuvimos juntos todo el día fuimos a tomar unas copas, caminamos y me cometo que en realidad venia a invitarme a una nueva fiesta que harían la semana siguiente en la casa de uno de ellos.

Pronto, sin decirlo, ambos nos dimos cuenta que algo nacía entre nosotros.

Mi mente lo quería negar, pero estaba allí.

Y ambos lo sabíamos.

Al despedirse menciono que quería seguir viéndome fuera de los encuentros del grupo y yo, mirándolo con ternura, dije si.






© Edcha

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