HISTORIAS DE SEDUCCIÓN
Float, izquierda

HISTORIAS DE SEDUCCIÓN
Solo para mayores de 18 años


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En lo Más Alto del Edificio III





(El Vapor)...

Mi cuñada puso la sábana en el piso y se hincó metida entre mis piernas... Me tomó de donde más le gusta y me dio un manoseo que me estaba haciendo retorcer de placer. Mientras se metía mi pene a la boca hacía ruidos que los vecinos agradecían dándose unos besos que al mismo tiempo me excitaban más de lo que estaba; mi cuñada se soltó de mi sexo pero su boca no y así sin tocarlo, lo metía, lo sacaba, succionaba y lo lamía con verdadera destreza, lo que le permitía subir la mirada y verme de vez en vez buscando respuesta a su "trabajo" en la aprobación de mi destemplada agitación subiendo y bajando mi trasero en la banca queriendo dos cosas, que mi pene le llegara hasta la garganta mientras lo bombeaba, y que hubiera suficiente espacio debajo de mis nalgas para que sus manos y sus dedos encontraran lo que me hacia enloquecer, que me metiera los dedos o al menos lo estuviera intentando.

Para entonces el vapor bañaba de sudor los cuatro cuerpos que resbalaban como embarrados con gel de algas Nuri... La nube estaba seductoramente densa y no se podían ver los cuerpos tal como lo son... Tere, mi cuñada, no me soltaba; se notaba que lo había estado deseando y se notaba también que no había tenido sexo en lustros por como jadeaba. En la otra banca los besos de los dos hombres también se inspiraban con nuestra escena y no dejaban de besarse ni tampoco soltaban sendos miembros...

Por la hora era difícil que pasara, pero yo hubiera querido que llegaran más mirones y también se volvieran protagonistas y hasta colaboradores... Por como estábamos, creo que ninguno de los cuatro hubiera visto mal la adhesión en grupo de nuestros respectivos fajes.

Pierdo piso cuando me hacen sexo oral de esa forma y se me antoja mucho hacerlo; Tere seguía pegada a mí, hasta que logré quitarme de su boca, intercambiamos posiciones y le ayudé a sentarse, le chupé los senos y le metí los dedos... Luego, respingando mis nalgas, me agaché y le pegué mi cara a su depilado pubis, se lo lamí, le copié sus sonoros chasqueos y alterné con sus pechos, uno, luego el otro y después su boca; deliberadamente se la llené de saliva y nos la bebimos mientras mis manos entraban y salían de su entrepierna y mis dedos hacían lo propio en su vagina. Me pidió que me la cogiera ya. Pero temí tener un repentino orgasmo y lo que yo quería era prolongarlo porque por mi alocadamente lujuria quería que los otros dos participaran... con ella y hasta conmigo...

Nos pusimos de pie, nos recargamos en los azulejos y nuestros sexos se prometieron copular... Pero no... Todavía no era tiempo porque había llegado el tiempo de convidar... Me volví a sentar, la giré 180 grados y le puse mi lengua en su culo. Para facilitar su acceso, Tere se agachó, miró al frente y llamó a la pareja de Gays que se besaban y se seguían besando, mostrando cada uno una verga de antología pese a sus edades...
Timoratamente el más audaz de la parejita se le puso enfrente a mi cuñada y con su mano guió su erguido pene hasta la cara de Tere quien ni tarda ni perezosa se lo metió en la boca; el otro tipo se le paró a un lado y se agasajó con sus pechitos como ordeñando en la granja... Eso me excitó todavía más, porque estábamos tres hombres, tres penes y tres calenturientos dándole placer sin tregua a una mujer que respondía a cuanto le hacíamos y nos hacíamos... Y digo "nos", porque hubo un momento en que brazos, manos, bocas y lenguas iban y venían de un cuerpo a otro.
Con el pene en la boca, mi cuñada se hizo hacia atrás y se sentó en mi verga haciendo perfecto blanco, se daba sus sentones haciendo mucho ruido pero el estruendo del reggetón afuera lo disimulaba.
Yo casi no podía ver nada porque tenía mi cara pegada a la espalda de Tere, se la besaba y se la lamía mientras me cabalgaba y yo me asía de sus senos apretándolos como esponjas... Como lo desplacé, el tipo que la ordeñaba se agachó y metió si mano entre las nalgas de mi cuñada y mi pene que salía y entraba a punto de estallar... Sintiéndose abandonado, el caballero aquél se separó, se colocó detrás de su anterior pareja, y se la metió por donde quedaba libre, el culo del que se empezó a venir en la boca de mi cuñada.
Y ya no pude aguantarlo más, también eyaculé dentro de mi cuñada y sin el condón que por ahí se había quedado; no me preocupó si quedaba embarazada, porque estoy operado, pero tampoco pensé en algo más que sucediera, porque prácticamente ella era virgen, después de años y años de no tener sexo con nadie, bueno, según lo decía ella.

El sonido del vapor siempre me ha parecido un ritual y eso era, era como un fondo musical a mis oídos y a mi caliente calentura... Lo era para los cuatro porque aún llegando a nuestros orgasmos, le seguimos dando hasta que el último eyaculó en su boca, cuando el primer interfecto al terminar se salió y se fue a la regadera...

La verdad, tanto calor y tanto sudor había sido agotador, sin contar el esfuerzo en acomodar para cada posición, y todavía, a manera de agradecimiento, el segundo tipo me dio una palmada en el hombro, y cuando Tere le levantó, le dejó marcada su mano al darle una nalgada...
Tere me besó en la boca y me dejó los residuos de semen de la batalla triple que nos propició...
Haciendo fila india desfilamos, nos enjuagamos, y yo detrás de ella todavía bajo el agua me enjuagué la lengua en su Jardín Secreto.

Al final, con la pena entre sus cabellos, regresamos a los lockers y nos ayudamos a vestirnos, se volteó hacia mí y me dijo: "Eres un Pervertido de lo Peor".

© Hypersexual



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