HISTORIAS DE SEDUCCIÓN
Float, izquierda

HISTORIAS DE SEDUCCIÓN
Solo para mayores de 18 años


Float, izquierda
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Séptima Luna



Séptima Luna...

Aeropuerto, 5:30 pm... Los pasajeros del vuelo 717 comenzaron a salir y nada que aparecía... Tenía unas ganas locas de ir al baño pero no quería que saliera y no me viera afuera, así que me aguanté estoicamente...
Y salió, a lo lejos adiviné sus formas y su paso se aceleró jalando su maletita púrpura conforme se aproximaba a la puerta de cristal... Fue un abrazo tan prolongado que la gente se nos quedó viendo como si fuéramos bichos raros en apareamiento...
Parecía, porque nos llenamos de besos y de caricias que hasta me atreví a tocarle el trasero sobre sus bien vestidos pantalones blancos apretándole los glúteos dos y tres veces ... Le di una nalgada y nos separamos...

Nos cruzamos un buen de palabras intensas; después de tanto tiempo no era para menos... Caminamos hacia el estacionamiento, al llegar al auto le abrí la puerta, pero ahí, sin importarnos los ojos, antes de subir nos fajamos desesperadamente, nos besamos como si estuviéramos en la cama y nos tocamos nuestros sexos humedecidos por la excitación. Cuando subimos al auto ella me bajó el cierre y me buscó... Con mucha dificultad saló porque en esa posición es difícil salir a saludar, pero sus manos hicieron magia; de pronto ya tenía mi pene apuntando al techo del auto, exactamente cuando unas personas se acercaban rumbo a su carro de al lado... Aún con todo, nuestra calentura permitió que Mi Amore se inclinara y se metiera deliciosamente la punta mojada de mi pene a la boca...
Mucha gente; matrimonios, niños, tercera edad... Síp, qué rico, pero podríamos estar en otro sitio... Lo platicamos sin dejar de acariciarnos y acordamos por la hora temprana: Cinito... Antro Gay... Motel.
En su hotel sería difícil, porque se hospedó en Costa Blanca, donde todo está rigurosamente vigilado...

Primero pasamos a su hotel para que se cambiara de ropa, y cuando bajó me quedé extasiado con su atuendo "de entrega inmediata"... Se puso una faldita gris, muy delgada, corta y volada arriba de las rodillas y como hacía calor, una blusita de tirantes que dibujaba perfecto unos senos maravillosos, cabello al aire... La indumentaria perfecta para unas manos inquietas en medio de la obscuridad de una sala cinematográfica...

La película ya había iniciado... Esta vez nos sentamos a media sala con toda intensión por mi cuenta, porque aunque no sabía si se dejaría tocar, yo quería que al menos nos vieran los lobos de al rededor...
De las películas, ni hablar; viejísimas las dos pero lo que importaba era la atmósfera que generan en la sala...
Cuando nos sentamos ni miramos a nuestro alrededor, Venus se recostó en mi hombro y me cedió sus labios, los besé salivosamente y casi de inmediato mis manos la recorrieron lujuriosamente haciéndola respirar sin ritmo alguno...No despegó sus labios de los míos y sus ojos permanecían cerrados, no queriendo ver que en nuestro entorno, ya habían varios tipos con sus penes de fuera, ignorando las escenas de celuloide por desviar sus ojos a la pasión que Venus y yo habíamos dejado escapar.

Eran: Dos, cuatro, seis, siete personas que no dejaban de mirar hacia donde estábamos nosotros, pero respetando acertivamente el espacio vital que mi novia requería para no sentirse asediada o amenazada... Sin embargo, yo me excitaba más, cuando los tipos defragmentaban las butacas y se colocaban poco a poco en mejores perspectivas; algunos optaron por tocar a otros, y más allá algunos se metían otros penes a la boca, inspirados por el manoseo lujurioso que mi novia y yo nos dábamos...
La besé en el cuello con la intensión de que pudiera abrir los ojos y se diera cuenta del panorama sexual que nos rodeaba; le pasé la mano por debajo de su blusa y manipulé sus pechos que permanecían forrados por un brassiere que no tenía encajes, lo que hacía que se sintiera tan liso y terso como sus senos mismos, pero no me era suficiente, quería tocar, quería ver y mostrar sus pezones a los mirones y prestidigitadoramente, bajé los tirantes tanto de su blusa como de su bra, para dejar a la vista ese par de frutos que sudaban, subían y bajaban al des-ritmo que su respiración movían...
Ni siquiera tenía yo que subirle la falda a mi novia, ella sola la fue jalando para que mis manos entraran, o ya no sé si estaba tan caliente que lo hacía para mostrar las piernas y sus encantos a quienes se habían sentado en las butacas de abajo... Mi novia ya tenía a un tipo sentado a su izquierda, y otros tres directamente detrás en la línea de butacas que seguía de la de nosotros... Hasta el momento, solo se conformaban en ver, observar y desquiciarse con los besos y el manoseo que yo ya había iniciado sobre el cuerpo templado de mi flamante amante novia... Mi novia abrió sus piernas, me tomó de la mano que disfrutaba de sus pechos, y se la llevó hasta su entrepierna, dejándome sin respirar por el hecho...

Me gusta acariciar sus muslos antes de intentar introducir mis dedos; su parte externa, por debajo y la parte interna, la más cálida y sudada... Lanzó un suspiro, sollozo o no sé qué, levantó la cara y levantó su cadera esperando sentir mis huellas digitales, antes de que estas se perdieran en la humedad de su sexo... Acaricié la vulva, la rodeé en círculos y saqué mis dedos para olerlos y para chupármelos... No había necesidad de llenarlos de saliva; al volver a adentrarme por su cueva, mis dedos resbalaban perfectamente lubricados y su mano me tomó de la muñeca para que pudiera entrar aún más... El juego con su clítoris me era extremadamente delicioso, pero su desesperación me obligó a apartarme de su clit y la penetración digital me fue en delicia descomunal...
El tacto es maravilloso, son los ojos que por ahí no entran y la textura de sus bordes, de sus paredes y de sus jugos me tenían muy erotizado... Como pude hice que mi Amore pudiera extraer mi miembro y así, mientras yo entraba y salía con mis dedos, ella subía y bajaba rodeando mi pene. Apartaba por instantes la mirada de su rostro para ver cómo hacía éso y cómo la jauría ya no sabía si mirar hacia su entrepierna, o hacia mi verga que lucía enorme apuntando hacia el techo de la sala, brillando por mi propia lubricación.

El sudor de mi Amore me sabía a deliciosa saladez, mi lengua le lamían la cara, las mejillas y los labios de su cara, cosa que la tertulia experimentaba con la vividez de su desenfrenada lujuria jalándose sus miembros ; se sentía la proximidad de sus intenciones de tocar... se sentía y se veía... Y yo así lo quería... Quería que la tocaran, sobretodo cuando mi amore subió las piernas y puso sus pies sobre el respaldo de la butaca de enfrente... Seguramente ella lo hacía para recibir más profundamente mis dedos, seguramente para mostrar su vagina con los destellos de la pantalla cuando la imagen aclaraba en las escenas más brillantes... No lo sé, tal vez me lo estaba imaginando porque deseaba que sucediera, pero creía que mi novia estaba tan caliente, que quería que la tocaran otras manos además de las mías...
Y me lo dijo... Mis orejas hirvieron cuando se acercó a mi oído y me dijo que sentía que la estaban tocando por la izquierda... Pero no se quitó, no lo evitó, "me están tocando"...y el tipo de la izquierda se animó a acariciarle la pierna... Yo me volví loco y no quise desviar esa mano que ya quería emular el camino de la mía; solo la besé más lascivamente para acallar cualquier rechazo o cualquiera queja...
Segundos después sentí que otros dedos acompañaban a los míos y ya su vagina era visitada por otros dedos... Lo permitimos.
Cuando los de atrás vieron en la penumbra lo que estaba sucediendo deslizaron sus brazos por los hombros de mi amada, buscaron y aterrizaron en la voluptuosidad de sus senos; sus senos eran masajeados y apretados sin violencia y ella los aceptaba respirando y jadeando con la boca abierta... La excitación estaba a tope, y hasta yo sentí que me metían la mano por detrás buscando la hendidura de mis nalgas... Facilité la acción levantando mi trasero y me uní a la lujuria de mi novia mientras los dos eramos manoseados por la pepa, por la verga y hasta por los culos, por los dos; nos metieron las manos por debajo y nos dedeaban los culos con singular avidez... Todo muy sutil, todo muy candente... Todo muy "en regla".

Yo ya no podía meterle las manos porque su cuerpo estaba ocupado por las otras manos, así que la tomé por las mejillas, me levanté otro poco y la besé en agradecimiento por dejarse manosear de tan "grotesca" forma... Nadie se volvió loco y no solo aquellos, sino que no más lejos dos duetos se habían bajado los pantalones y se estaban metiendo la verga...
Seguramente esperaban que eso pudiera suceder con mi novia pero hasta ahí. Ya no permitimos más y en secreto le dije que saliéramos.... Asintió y fuimos retirando manos, dedos y brazos suavemente de nosotros...
"Vamos al antro Gay"... Le susurré tratando de no ser escuchado para que no se nos unieran... "Sí... Por favor", me respondió todavía con la excitación en su voz.

Dejamos a media jauría babeando, con los penes de fuera y los dedos sudados... Venus me dijo: quiero ir a cambiarme...
Y aunque todavía no era la hora agraciada en el Bar, fuimos a su hotel y así, todavía comentando esa calentura en el cinito, abrazando un vestido rojo muy entallado, me fui con mi novia al Karamba... Se puso medias con liguero, tacones altos y luego de una retocada que se me hizo eterna, subimos la escalera, yo detrás de ella y con la mirada fija en su trasero que no subió sin ser manoseado otra vez.

El Bar Karamba es Gay Friendly, pero van más hombres que parejas... Y como todavía no era muy tarde, nos acomodaron en uno de esos lugares tipo lounge, donde era más fácil apoderarse de los sexos que en los banquitos cuando ya es muy tarde y no te queda otra que fungir como periquitos en las ramas.
Mi novia iba despampanante, siempre se ve así, pero todavía ambos estábamos con las mejillas muy chapeteadas por la calentura en el cinito... Yo seguía con las orejas y la verga muy caliente, sintiendo todavía que me brotaba el lubricante...
La verdad, y no se lo comenté. a mí también me habían metido los dedos... a ella por sus dos orificios, y a mí por el culo... Me hubiera quedado en el cinito, pero la perspectiva de bailar muy pegado a mi novia mientras le manoseaba solo yo el trasero, me era muuuuy deliciosamente erótico.

Pero esto fue mejor... Mi novia y yo estábamos tremendamente motivados, y por potivados, tradúzcase: calientes, erotizados, manoseados... Así que apenas estuvimos en el habitáculo aquél, nos besamos y nos contamos lo que habíamos vivido un par de horas antes...
Me dijo que cuando le empezaron a acariciar las piernas sintió una decarga que le llevó a una reacción en cadena sin miramientos, y que lo único que deseaba era sentir que todo su cuerpo era pasado por esas manos deseosas de sexo...
Volvió a tirar de su vestido, ahora con un poco más de dificultad y abrió las piernas para repetir la historia... No estábamos lejos de otras miradas e incluso, en el gabinete de enfrente, habían cuatro mujeres Asiáticas; dos de las mujeres vestían una especie de kimonos sin tantos moños, y las otras dos, parecían unas chiquillas escolares, por su atuendo como de uniforme de secundaria... De seguro no eran tan chiquillas, pero los atuendos seguramente fueron buscados, para despertar el morbo en el antro... Y lo lograron, al menos en nosotros, que al identificarlas cruzamos miradas y nuestras expresiones fueron más elocuentes que cualquier palabra, frase o enunciado...

Manos, dedos, y labios... Nada parecía saciar nuestra lujuria. Ante la apertura de piernas de mi novia, primero me agaché medio vacilando, pero bien que pude pegar mi boca en la pantaleta húmeda de mi Amore... Llena de excitación se subió más el vestido, se hizo a un lado la panty, y me tomó de la cabeza para apretármela contra su sexo... Parecía que todo estaba permitido... Mi novia apretaba los párpados y luego me dijo: "Espera"... Me apartó suavemente, metió las manos bajo el vestido y se quitó la pantaleta rosa con encajes coquetos que cuando resbalaban por sus piernas detuve a la mitad de sus muslos para que fuese bien vista, y me coloqué entre sus piernas... Un mesero se aproximó, pero muy discretamente dejó las bebidas en la mesita y se retiró sin irse...
El espectáculo había continuado... En nuestro gabinete y en el de las chicas Asiáticas que se besaban como solo ellas saben hacerlo, babeándose la cara y dejando escurrir la saliva sin importarles mojar la ropa...
Tuve que quitarle completamente la pantaleta, para meterme totalmente entre sus piernas y arrodillarme muy pegado a su pussy... Perdón, pero de reojo quería ver que fuésemos vistos y luego le seguía metiendo la lengua hasta lo más profundo, por donde sus tres hijos habían salido...
Las chicas Asiáticas se habían encargado cada una de manosear a cada "colegiala", y también se habían arrodillado entre sendas sus piernas para brindarles el mismo tratamiento que estaba dando a mi novia.
Tan excitante era tocar a mi novia como ver que se estaba excitando viendo que las mujeres se estaban casi desnudando auspiciadas por la mediana obscuridad de los gabinetes, pero el de ellas se veía más erótico por la luz roja que les llegaba levemente de los reflectores en todo el rededor... Pude ver que las "niñas", contrario a la usansa Nippona, tenían sus pubis totalmente depilados y los dejaban ver mientras se los tocaban pasando sus dedos por sus centros que resbalaban y brillaban como el de mi novia, lubricados por sus propios jugos y por la saliva de las lenguas que las lamían...

Yo estaba muy fuera de mí, también mi novia inspirados por el devaneo de la rítmica música electrónica, pero luego, al DJ se le ocurrió poner algo más sensual, y mi novia se bajó la orilla de vestido y me dijo que quería bailar... Compuse mi pantalón, y empapado me detuve, nos paramos, y caminamos hacia la pista que ya albergaba a un buen número de atrevidos participantes, besuqueándose entre hombres, mujeres y parejas sin distinción.
Aunque el vestido de mi novia subió con dificultad en su momento mientras estábamos sentados, la abertura lateral que tenía dejaba ver una parte de su pierna y fue por ahí que mi mano no tuvo problema para introducirse y sentir su cadera desnuda, misma que rodeaba hasta la parte de atrás igualmente sudorosa y tibia, caliente, diría yo. No tuve empacho alguno y la rodeé hasta llegarle a las nalgas, metí la otra mano y bailamos esas piezas sensualoides metiéndole los dedos por donde cupieran, que fue prácticamente por su culo y por su frente en la panocha... Mi novia jadeaba a cada dedo que sentía, doblaba sus rodillas y cuál ritmo... ya no seguíamos el ritmo de la música sino el ritmo de nuestro cadencioso faje... Felizmente ella no solo recibía, también colocaba sus manos al frente y se agasajaba con mi erección por fuera, hasta que decidió bajarme el zípper y hurgar hasta sacarme el pene... Yo me la quería coger ahí, al diablo con cualquier prohibición, no la había, parecía que todo estada permitido y solo porque somos muy "respetuosos", no nos desnudamos y nos cogimos ahí enfrente de todos y todas.

El tiempo se fue volando... Por momentos tanta excitación necesitaba de un receso y nos íbamos a sentar, nos tomábamos algunos tragos de cerveza, y volvíamos a los embates manuales...
Condenada Amore... Cómo aguanta... Bueno, eso creía yo, pero me había dicho que ya se había aventado sendos orgasmos desde el aeropuerto y el cinito... Yo ya no podía aguantarme más ni quería detenerlo más...
Le dije que me la quería coger. que deseaba con desesperación que me orinara y que me la quería coger por el culo como tanto habíamos elucubrado en nuestros mensajes de Whats App y correos electrónicos extremadamente lujuriosos de los días y meses anteriores...
Así que aunque la noche daba para más y las Asiáticas seguían lamiéndose las pepas y metiéndose los dedos, nos dijimos que ya era hora de ponernos en horizontal...
"Espera"... -dijo- "Mira a esos dos Gays", Están como nosotros , mira lo rico que se están, besando"... Miré y sí, estaban dos tipos, uno rubio y uno de chocolate besándose y toqueteándose los traseros... Los dos muy bien dotados enmarcando sus enormes paquetes al frente de sus ajustados pantalones... Mi novia y yo nos calentamos... "Van a acabar en el Box", le dije... "Los invitamos?"... Todavía en son de broma muy verídica le dije... "Te gustaría?", me contestó entre asombrada y entre excitada mientras me agarraba el pene...
"No... Hoy no"... Le contesté dándole a entender que SÍ, que me gustaría un canijo cuarteto así. Claro no se lo dije... Pero de seguro lo intuyó.

Y al Hotel... Dudamos si ir al Bombay o a Costa Blanca, pero las emociones habían estado muy prendidas y optamos por su hotel...
Para que no nos sorprendiera la vigilancia me escabullí, y dejándome la puerta entre abierta, entré a su habitación... La 21, la más lejana de la Recepción.
El desenfreno fue más que total; entre besos y dedeadas volvíamos a recordar lo que habíamos experimentado en el cinito y en el antro y nuestras evoluciones fueron más liberadas... A mí me gusta mucho coger sin estar completamente desnudos, así que no le quité completamente el vestido y yo me dejé los pantalones a mitad de los muslos, los tenis puestos y el pecho descubierto que me lamió como si yo fuera una mujer cuando se iba hasta mis pezones de lenteja... Se los ofrecía como si fueran senos y me mordisqueaba muy excitada. No le gustan las mujeres, pero hubiera yo querido ser una Shemale, para darle toda mi naturaleza masculo-femenina...

Hicimos ruido, nos gritamos atrocidades y nos dijimos vulgaridad y media... Que yo su Puto, que ella mi Puta... ¡y cómo nos retorcimos con esas palabras!... Me dedeaba el culo, le dedeaba el suyo, nos chupábamos los dedos y en la calentura hicimos un 69 de culo a culo, metiéndonos hasta donde pudimos nuestras lenguas y nuestros lubricados dedos con la saliva que afortunadamente no dejaba de segregar nuestra boca...
Me la mamó, le mamé la pepa; me repetía que le gustaba perder piso y me preguntaba de vez en vez qué había sido lo que más me había excitado... TODO, absolutamente TODO, le dije y sí, no había nada que no nos hubiera hecho perder ese piso que tanto nos había gustado en fantasía... Me dijo que las Asiáticas le habían calentado mucho y me lanzó la pregunta:... "Te gustaron los Gays"?... "Sip". Le contesté con la lujuria que representaba decirle éso y me abrazó diciéndome que me adoraba por Puto... "Te adoro, mi Puto de chocolate"...

Cada frase, cada palabra que repetíamos era seguida por una más profunda ensartada y el colofón fue decirme que me quería poner sus nalgas en la cara, que le mamara la pepa y el culo, y que se quería orinar en mi cara... Que quería que me bebiera sus orines y que me quería coger como Lesbiana...
Ufff!!!... Como si no hubiéramos tenido suficiente!!!... Mi verga resorteaba para arriba y para abajo cuando no la tenía en sus manos, en su pepa o en su culo y entonces le pedía yo que me lo repitiera todo... Lo hacía y yo me retorcía, ella se retorcía, nos volvíamos a besar y a lamer las lenguas y nos volvíamos a decir "cosas sucias"...
"Oríname ya"... Desesperadamente le dije. "Méame", "talla tu culo en mi cara"... y me ponía debajo de ella mientras ella me repetía: "Si mi Puto hermoso, lo que quieras".
Tomó unos segundos en concentrarse y lo hizo, me bañó la cara con sus orines y restregó su culo y su pepa en mi cara mientras salían... Me bebí gran parte, como que me sabía a cerveza, caliente y de chorro fuerte... "Dame más, Puta"... "Dame más!"...
Seguía su brote en mi cara y me di vuelta antes de que terminara para sentir su orina en la rendija de mi culo... Cuando parecía que ya no había, se arrodilló y me lo lamió, me chupó sus orines y me dijo : "Cógeme ya, Jódeme... Párteme PUTO!"
Le daba tal énfasis a la palabra Puto, que me hacía sentir que me venía... Entonces nos volteamos, la puse de espaldas, le subí las piernas y antes de cogérmela por enésima vez, le mamé su pussy de arriba a abajo y hasta llegar y meterle la lengua por el culo,...
"Jódeme ya, por favor!"... Le empujé las piernas hacia arriba, las puse a los lados de su cara contra la almohada y siguiendo con mis lamidas, luego me paré en la cama. me agaché y se la ensarté.
Una y otra vez, me la cogí como nunca. Doblada como estaba sentía que mi pene penetraba hasta lo más profundo y me repitió con gritos que así, así le estaba llegando a su punto G.
Mi novia tuvo un mega orgasmo contínuo, lloró, jadeó y volvió a gritar y a llorar.. Ya no dijo más, solo gritó en un grito prolongado junto con otro orgasmo y quedó instantes después casi desvanecida por la excitación suprema a la que llegamos...
Yo también tuve un mega orgasmo y le dije que lo estaba teniendo; nos convulsionamos, nos retorcimos, lloramos, lloramos, lloramos, y nos quedamos quietos en un "Te amo" muy sentido.




© Hypersexual



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