Salí de compras con mi madre 3, el casi regreso

Lo que me había platicado mi madre sobre aquella noche en donde su padre se había cogido a una de sus hermanas, me había calentado y nuevamente tenía la verga dura.


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Lo que me había platicado mi madre sobre aquella noche en donde su padre se había cogido a una de sus hermanas, me había calentado y nuevamente tenía la verga dura, mi madre, que seguía recostada junto a mí, se dio cuenta de inmediato y sin decir nada se movió hacia abajo hasta encontrar con su boca mi verga y empezó a chuparla suavemente, primero la cabeza dándole unos giros con su lengua y después metiéndosela hasta el fondo. Mi madre empezó a subir y bajar su cabeza y en cada metida se iba más al fondo, en sus ojos asomaban lagrimas ocasionadas por lo profundo que se la metía. Yo le tome la cabeza y la empujaba para que se la metiera mas, era una sensación exquisita y la vista de tener a mi madre chupándome la verga era muy excitante. En una de las salidas que hacia mi madre para tomar aire, me dijo que quería que me viniera en su boca, yo le pedí que mejor en su coño y ella me suplico que en su boca, no me quedo más remedio que aceptar y continuo con sus movimientos hasta que sentí próxima la descarga de leche, le avise a mi madre y ella se puso como loca, acelero la mamada y cerro lo más que pudo su boca hasta sentir que mi verga se hinchaba y con los espasmos empezaba a descargar la leche, ella succionaba y se tragaba todo lo que estaba saliendo. Yo me retorcía de placer y al mismo tiempo le empujaba más la verga en su boca. Mi madre seguía chupando a pesar de que ya no había nada de leche, yo sentía como toques eléctricos de tanta mamada y le pedía que no siguiera, que era muy fuerte la sensación, ella saco la verga de su boca y con una sonrisa me dijo que se había desquitado por la noche anterior. Mi madre dejo la verga y se acercó a mí dándome un beso en la boca.

Recostada sobre mi pecho, mi madre acariciaba el miembro flácido que unos momentos antes había estado duro y dentro de su boca, y levantando la cara me vio y me dijo en un tono de preocupación que habíamos pasado una barrera que nunca pensó tener, el incesto.

-¿sabes lo que hemos hecho en estos dos días? me dijo ella

- algo que nunca, nunca pensé, ni por un instante que pasaría, siguió diciendo, algunas ocasiones te veía desnudo, en la cama o cuando te bañabas y si, como mujer con deseos admiraba tu cuerpo y tu verga hermosa, pero nunca pensé que algún día la tendría dentro de mis tres orificios. Quizás nunca te diste cuenta, pero yo buscaba la menor oportunidad de espiarte, en ocasiones hasta de acariciarte, como la vez que estuviste enfermo y te frote pomada en tu pecho y espalda y que te pedí te desnudaras para no manchar tu ropa.-

-¡Oh, mama!, le dije, pues si esas tenemos, yo también buscaba la manera de verte desnuda, también te espiaba, y te puedo decir que yo si pensaba en que alguna vez pudiera cogerte por todas partes, hasta me hacía unas chaquetas en tu honor, sobre si es incesto o no, lo único que puedo decir es que cogerte es lo más maravilloso que me ha pasado, no tiene comparación.

- pero ahora que me has cogido, dijo ella, sin haber oído lo que dije, creo que valió la espera, sin embargo, continuo diciendo, que vamos hacer una vez que estemos en la casa, con tu padre a un lado, no sé si pudiera aparentar que nada tenemos entre tú y yo, no quiero que se acabe y que sigamos cogiendo, ¿pero qué digo, como lo escondemos?

-¡no te preocupes antes de tiempo!-le dije acariciándole su cara. -¡ya se nos ocurrirá algo, pero de que seguimos cogiendo, seguro!

-eso me tranquiliza, pero tenemos mucho que hacer para que tu padre no se dé cuenta y tengamos graves problemas.

Sin decir más se levantó de la cama y se dirigió al jacuzzi y empezó a llenarlo, se volteó hacia mí y me dijo que antes de irnos quería sentir de nuevo la sensación de una venida tan especial dentro de la tina. Yo me pare de la cama y me acerque a ella dándole un abrazo. Esperamos un poco hasta que la tina estuviera llena y caliente, arrancamos el sistema de presión y nos metimos los dos al mismo tiempo. Me senté primero con las piernas abiertas permitiendo que mi madre se sentara delante de mí. Le pedí que subiera sus piernas apoyándose en las mías y descansando sus pies en el borde de la tina. Con cuidado dirigí su coño hacia una de las salidas de agua a presión y la fui acercando de forma tal que el chorro le empezara a pegar directamente en su clítoris. Con mis manos en sus hombros empecé a empujar a mi madre para que sintiera más cerca el impacto del agua, ella entendió cuál era mi intención y con sus pies empezó a empujarse hacia atrás, ella empujaba hacia atrás y yo hacia delante, en un movimiento rítmico. No pasaron ni cinco minutos haciendo esto cuando mi madre empezó a gemir y a acelerar el vaivén y cada vez más fuerte, tanto que empezó a salirse el agua de la tina. Pero era evidente que mi madre estaba gozando mucho, los gemido empezaron a ser más seguido y fuertes, hasta que de pronto mi madre empezó a doblarse hacia mi pecho y me dijo que estaba a punto de venirse, yo seguí empujando hasta que mi madre dio unos gritos de placer y con sus manos apretaba mis piernas, se había venido como ella quería. Cuando termino su orgasmo, se soltó y doblando su cuello me vio y me dijo que nunca olvidaría lo feliz que había sido en esos dos días. Nos dimos unos besos y me invito a que nos bañáramos para poder salir ya del hotel.

Una vez vestidos y listos para salir, nos dimos cuenta que no habíamos comido nada formal desde el día anterior y que tanto ejercicio nos obligaba a buscar algo que comer. Salimos del hotel buscando un restaurant o un sitio que se nos antojara, y de ahí, mi madre tenía que ir a recoger la ropa que había comprado. Un restaurant de chinos fue la mejor decisión y entramos sentándonos en un gabinete corrido en donde podíamos estar los dos junto. Una vez que ordenamos nos pusimos a platicar, empezando yo un tema que se me hacía tenía que terminar, que pasaba con su hermana, mi tía y mi abuelo.

-¿qué paso después que te diste cuenta de que mi abuelo se cogía a mi tía?

-¡ay hijo!-te juro que me dio mucho coraje de que mi propio padre hiciera eso con mi hermana, pero ahora que ha sucedido lo nuestro, se me hace hasta erótico el recordar todo lo que supe y vi después.

- ¡a ver platícame, te escucho!- le dije.

Mi madre me comento que ese día se acercó a su hermana y le dijo que ella había visto como su padre se la había cogido, que nunca se imaginó que estuviera pasando eso y más casi enfrente de toda la familia, que por que lo hacía, que si estaba siendo abusada por su padre se lo diría a su mama. Mi tía se puso muy nerviosa y le pidió que no dijera nada, que le platicaría todo y que esperaba que comprendiera y no se lo dijera a su mama. Empezó diciéndole que en uno de sus viajes que hacia su papa, mi abuela le pidió que la llevara a comprar algunas cosas pero que necesitaba que mi tía la acompañara, para ese entonces mi tía tendría 17 años. Mi abuelo acepto y se fueron de viaje los tres. Cuando llegaron a su destino, consiguieron un hotel y mientras mi abuela y tía salieron de compras, mi abuelo fue a dejar la mercancía de su camión. Cuando regreso mi abuelo, ya era muy tarde y encontró a mi abuela y mi tía acostadas y durmiendo, el no quiso despertarlas y se acomodó a un lado de mi tía ya que mi abuela se había quedado muy a la orilla de la cama. Mi abuelo llego un poco tomado, al acostarse y sentir el cuerpo de mi tía, empezó a calentarse y si medir las consecuencias se acercó de forma tal que puso su verga en las nalgas de mi tía. Aunque ella estaba con un camisón, se sentía perfectamente la línea divisoria de su culo. Mi abuelo con mucho cuidado levanto el camisón hasta la cintura de mi tía y pudo ver como sus nalgas estaban libres, sin nada más que las cubriera, eso calentó aún más a mi abuelo y tomando la verga con su mano la acerco hasta hacer contacto con la piel de mi tía. Mi abuelo ya sin control pasaba su verga a todo lo largo de la raja del culo recién descubierto. El líquido viscoso que le salía de la verga de mi abuelo hacia que se deslizara con mayor facilidad y cada vez trataba de meterla más adentro. Mi tía realmente estaba despierta desde que llego mi abuelo, pero no quiso que él se diera cuenta, por lo que todo lo él hacia lo estaba sintiendo perfectamente. Cuando ella sintió que mi abuelo empujaba la verga buscando entrar en cualquier orificio mi tía se volteó hacia su padre y le cuestiono.

-¿Papa, que haces, soy yo tu hija?-le dijo en voz baja

-Si lo sé, y estas muy buena y tengo ganas de cogerte

-¡Pero papa, eso no puede ser, para eso tienes a mama!- ¡creo que no está bien lo que intentas hacer!-¡Para por favor antes de que mama se dé cuenta y tengas problemas!

-Sabes que tu madre no despierta ni con truenos- ¡Pídeme lo que quieras, hija, pero déjame entrar en ti, te lo suplico!- ¿quieres que te compre esos vestidos que tanto deseas?- te los compro mañana, ¡Pídeme y lo tendrás!

Para esto, mi abuelo había logrado alcanzar con su mano el coño de su hija y con los dedos masajeaba suavemente su clítoris. Mi tía por temor a despertar a su mama no hacia el intento de quitar la mano de su padre. Mi abuelo, aprovechándose de eso, siguió acariciado el clítoris de su hija, ella empezaba a sentir un poco de placer mezclado con miedo. Mi abuelo seguía diciéndole al oído muchas cosas con tal de que aceptara el penetrarla. Los dedos de mi abuelo seguían jugueteando el clítoris el cual se había puesto duro y para la experiencia de mi abuelo le indicaba que pronto su hija tendría un orgasmo, siguió con sus movimientos, mi tía ya no podía pronunciar nada, estaba disfrutando lo que sentía en manos de su padre. De pronto mi tía empezó a tener espasmos por el orgasmo que tenía y pronto mi abuelo con la otra mano cubrió la boca de su hija para evitar que esta pudiera despertar a su madre.

¿Te gusto princesita?-¿Ves que no es nada malo y que disfrutaste mucho?

Mi tía no contesto, se volteó de espaldas a mi abuelo y levanto sus nalgas ofreciéndolas a su padre, el tomo su verga y busco el orificio lubricado y empezó a meterla suavemente, mi tía al sentir la verga de su padre empujaba más sus nalgas para permitir que toda esa carne se metiera en lo más profundo de su coño. Mi abuelo logro meterle la verga hasta el fondo y con movimientos suaves y con su mano en el clítoris de su hija hizo que se viniera nuevamente y el al sentir como el coño de su hija apretaba su verga se vino abundantemente junto con ella. Si decir más, mi abuelo saco la verga de su hija y le dio un beso diciéndole que mañana estrenaría un hermoso vestido, ambos se durmieron.

¡Vaya, sí que mi abuelo es un cabrón! Le dije a mi madre

¡Claro que lo es!- Sin embargo, tu tía tampoco se queda atrás, por conveniencia o por placer pero se dejó coger por mi padre, que pensándolo bien, fue por placer ya que ahí no se terminaron las cosas.

¡Ah!, ¿entonces hay más? Le dije a mi madre – ¿sabes que ya me pusiste caliente con esta historia madre mía?

-yo también me calenté, si ya no quieres otra cosa de comer, ¿Por qué no vamos al hotel a enfriarnos un poco?

- ¡que esperamos, vamos!

Salimos tan rápido como pudimos y logramos llegar al hotel antes de que terminara el tiempo y nos metimos al cuarto. Al cerrar la puerta, mi madre me empujo a la cama y bajándome los pantalones empezó a meterse la verga, ya parada desde que entramos al hotel, en su boca, y en un momento me dijo

-¿Sabes que ya me gusta el incesto?

¡Qué bueno madre! –a mí también- ¿te gustaría sentir la verga de tu padre en tu coño y la mía en tu ano?

¡No digas tonterías! - ¡pero a lo mejor sí, pero por lo pronto cógeme como tú sabes hacerlo!

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