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Orgía incestuosa (1)

Como una fiesta de disfraces permitió iniciar una relación incestuosa con mi madre.

Yo había cumplido los 17 años y mi madre alrededor de los 45, nuestra relación era muy normal, ella acostumbraba reunirse con un grupo de amigos muy íntimos los cuales siempre organizaban fiestas y viajes por cualquier motivo, en este caso en particular me referiré a un baile de disfraces que se realizara el siguiente sábado iniciadas las vacaciones de verano. Mi madre me platicó que iba a ir para divertirse un poco, pero que yo no podía ir por esta ocasión ya que era para pura gente mayor, y que si quería irme de pachanga con mis amigos lo podía hacer sin problemas. Eso me sonó como un gran reventón que tendrían en esa fiesta, pero en fin yo no podía ir.

Así que le dije a mi madre que no se preocupara y que se divirtiera. Llego el sábado y mi madre ya había preparado su disfraz que era de una diabla, se lo puso y me lo enseño para que le diera mi opinión, era un traje rojo que le quedaba muy apretado y se le notaba un cuerpo muy sensual. Yo le dije que estaba muy bonito y le quedaba muy bien, desde luego llevaba una mascara hecha de tela del mismo color y que le cubría perfectamente el rostro, no podría ser reconocida por nadie. Note en el traje una especie de calzón o taparrabo que tenia unos botones al frente, yo le pregunte que para que era eso y me comento que en caso de querer ir al baño sería muy difícil quitarse el traje y que por esa razón solo desabrocharía los botones y se quedaría lista para poder hacerlo.

Me pareció una idea buena. Cerca de las 9 de la noche, mi madre me pidió que la llevara a la fiesta, así lo hice y ahí nos despedimos. Yo me quedé un rato para ver que gente llegaba y con que disfraz, llegaban mujeres vestidas de odaliscas, brujas, muertas, etc, lo mismo los hombres vestían diferentes caracteres. Lo más interesante es que a ninguno se les podía reconocer y al llegar no hablaban, solo hacían gestos para comunicarse. En fin, se me hacía muy interesante. Sin embargo yo no podía entrar, según indicaciones de mi madre.

Salí de ahí y me fui con mis amigos, pero al cabo de una hora, me sentí muy aburrido y les dije que me retiraba y me despedí. De camino a la casa, sentí un poco de curiosidad sobre que estaría pasando en la fiesta, así que se me ocurrió buscar un disfraz y meterme en la fiesta, al fin que no había necesidad de hablar ni de descubrirse la cara. Me fui a la casa y busque que poder ponerme y después de buscar por todas partes, logre encontrar algo que podía servir, un traje de monje. Entre las cosas que encontré, estaba una mascara y me quedaba a la perfección. Me vestí y me fui a la fiesta, a la llegada toque y me abrió una calavera, que por la forma era una mujer bajita de estatura pero de muy buen cuerpo. Me saludo con un movimiento de cabeza y me dejó entrar. Dentro de la casa había música a muy alto volumen, mucha gente bailando y tomando, muy poca luz pero la suficiente para poder ver sin problemas. Por toda la casa había parejas platicando, abrazándose.

El ambiente estaba muy erótico. Yo empecé a recorrer el sitio para ubicarme mas y familiarizarme con la gente, todos estaban tan ocupados que casi pasé desapercibido. Me dirigí a la cantina y la misma persona que me recibió estaba sirviendo las copas, yo, con señas le pedí una bebida y me la dio. Paso un buen rato, yo ya había tomado unas cuatro copas y me sentía muy alegre, de pronto, la música cambió de ritmo haciéndose mas lenta y romántica, mas bien cachonda, para ese momento ya casi todos habían tomado pareja y el baile era mas bien un manoseo, todos sin excepción comenzaron a acariciarse.

Unos se separaban y se sentaban en los sillones continuando con sus caricias. A mi madre ya la había localizado y estaba con un espectro en la parte de atrás de la habitación, también estaba en lo suyo. No pasaron ni 10 minutos y note que en algunos sillones las parejas estaban cogiendo, unos sobre otros o de perrito, esto animo a que los que no lo estaban haciendo empezaran a imitar a los otros. Yo me quedé sin saber que hacer, ya que por estar viendo no me preocupé en tener una pareja. Sin embargo, de pronto sentí unas manos que me agarraron la verga por encima de la sotana y que me halaba hacia un sillón, yo me deje llevar y de pronto ya estaba cogiendo con la misma persona que me había abierto la puerta. Durante ese suceso, yo buscaba la forma de ver a mi madre y por momentos, cuando la gente se movía, la veía perfectamente enculada por el espectro. Eso me calentó muchísimo e hizo que empezara a bombear frenéticamente a la calavera, mi compañera, pero de pronto vi que las parejas cambiaban de compañero, mi madre empezó a ser cogida por un verdugo y después por una clavera. Por esa situación, mi calentura fue en aumento y de pronto desee acercarme y cogerme a mi madre, sentía un deseo irrefrenable pero al mismo tiempo un miedo de que me fuera a reconocer por algo. Me separé de la muerte, que para eso estaba chupando la verga de alguien y me dirigí hacia donde estaba mi madre. Ella estaba en cuatro patas siendo cogida por detrás, yo le hice una seña al cogelon de mi madre para que cambiáramos, el sin mas se separó dejándome la vista del Culo de mi madre en todo su esplendor, muy lubricado y abierto.

Ella no se movía esperando ser ensartada por alguna otra verga, yo me levante la sotana y dirigí mi verga a la vagina de mi madre y de un solo movimiento se la metí hasta el fondo, ella al sentir mi verga empezó a moverse violentamente en todas direcciones, yo ya no podía mas, casi era seguro que me vendría y descargaría toda mi leche dentro de su panocha, sin embargo, alguien me toco la espalda pidiéndome que le dejara un rato a mi madre.

Yo no quería salirme, pero esas eran las reglas del juego, así que saque la verga de dentro de mi madre y busque otra panocha. Por suerte, la mujer que estaba junto a mi madre estaba libre y me apresuré a cogérmela sin dejar de ver a mi madre. Eso fue suficiente para tener un orgasmo fenomenal, acabe dentro de alguien. Pero la fiesta seguía si aparente fin, todos estaban cogiendo, unos hombres al parecer, esperaban recuperar un poco sus fuerzas y después seguían cogiendo. Yo hice lo mismo, creo que a los 30 minutos, me sentía con ganas nuevamente, durante ese tiempo, mi madre solo descansaba un poco para tomar una bebida y seguía cogiendo. Yo creo que mi madre recibió en ese lapso de tiempo unas 10 vergas.

Cuando estuve listo, me acerque a mi madre y la invite a que s montara sobre mi, ella sin mas, se subió y metiéndose mi verga empezó a moverse de arriba a bajo, por fortuna nadie se acerco para cambiarme, seguimos así por un buen rato hasta que ella tuvo un orgasmo casi al mismo tiempo que yo me descargaba intensamente dentro de ella. Me sentía de maravilla, cogerse a su madre era indescriptible. Sin embargo, me asalto la inquietud de que pronto se acabaría la fiesta y posiblemente me podría reconocer. Así que sin decir nada me salí de la fiesta y me fui a la casa. Llegué me bañe y me acosté, quedándome rápidamente dormido con una sonrisa en la boca.

Al día siguiente, me levante y me dirigí a la recamara de mi madre y ella aun estaba acostada pero despierta, me acerque a ella y le pregunté como le había ido en la fiesta, y me contesto que los disfraces habían estado muy originales y que al final de la fiesta se había premiado al mejor disfraz de mujer y de hombre. Ella había sido una de las jueces que seleccionaron al mejor de los hombres, pero me dijo que entre tanta gente que había faltaba uno de los asistentes que ya no vio, un monje con mascara de tela. Al oír esto casi me desmayo, ya que si se había fijado en los disfraces y por supuesto que faltaba el monje, ya que era yo y me había salido antes. Yo le pregunte si sabia quien era y me dijo que no tenía idea, pero que ni modo, se había perdido el tercer lugar y el premio era una botella de tequila. No mencionó nada mas y cambiamos de tema.

Mas tarde, casi de noche, mi madre me invitó a que viéramos una película en la televisión que tenía muchas ganas de ver, pero que la pasarían muy tarde y a ella le daba miedo quedarse sola viendo la tele en su cuarto. Yo le contesté que si y ella me dijo que nos veríamos a las 10 de la noche. A las 10 de la noche yo ya estaba en la recamara de mi madre esperando a que llegara, ella estaba haciendo las labores de la casa, y de pronto llegó a su recamara con una charola que tenía una fuente de carnes frías y una botella de vodka en un envase de jugo de piña.

Mi madre sabía que me gustaba mucho el vodka y le dije que como había conseguido la bebida y me dijo que ella había ganado el segundo lugar y el premio era una botella de vodka. También llevaba una bolsa de papel con algo dentro que no sabía que era,. Sin mas preámbulos, se acostó en su cama y me dijo que me acostara junto a ella para poder comer y beber juntos, yo me puse junto a ella y empezamos a ver la película.

Comíamos y bebíamos durante la película y en cada comercial nos poníamos a platicar sobre el tema de la misma que era de una mujer casada con un embajador y que por el tipo de trabajo del mismo viajaba mucho y conocía a diferentes personas, en uno de sus viajes conoció a un capitán que le ofreció muchas joyas a cambio de tener sexo con ella y así le pasaba en cada lugar que llegaba y como su esposo no la atendía ella aceptaba a tener relaciones con esas personas. El tema era muy candente y entre mas veíamos mas comentábamos sobre el mismo. La bebida me comenzó a calentar un poco y yo le decía que el sexo era bueno y que haciéndolo bien era formidable, ella solo se reía y me decía que estaba loco, pero que sabía que yo era muy caliente y que era cuestión de mi edad.

Ella de pronto me preguntó si para mi ella era atractiva y si me ocasionaba malos pensamientos, yo me puse nervioso y no supe que contestar, ella me dijo que le contestara ya que nuestra relación había pasado de madre - hijo normal a una relación incestuosa, yo le conteste que como podía ser eso ya que nunca me había atrevido a insinuarle nada, ella se sonrió y se levanto de la cama para tomar la bolsa de papel que tenía guardada. La acercó a la cama y sin decir nada empezó a sacar lo que contenía y para mi sorpresa era el traje de monje y la máscara que había usado en la fiesta de disfraces. Mi nerviosismo de la noche anterior hizo que olvidara guardar bien el disfraz y solo lo puse bajo mi cama y mi madre al limpiar mi cuarto lo encontró.

Mi madre dejo el traje a un lado de la cama y se me acercó diciéndome al oído "tu fuiste el monje que me estuvo cogiendo con tanta pasión y que me gusto mucho, no tienes porque preocuparte, me cachaste en mis movidas y por eso no puedo castigarte, yo me lo merezco y te diré algo, me gustó mucho y quiero que lo repitas". Sin decir mas, acaricio mi verga y sacándola de mi pantalón empezó a mamarla en una forma deliciosa, después yo empecé a desvestirla y terminamos cogiendo sin hacerle caso a la película que tanto quería ver mi madre. Fueron muchas noches de sexo con mi madre y cada fiesta de disfraces que había ella me invitaba, desde luego que nadie sabía de nuestra relación.

Copernic

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