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Marta Y Boby

El chico repartió la crema entre las dos manos y puso una en cada pecho. Esta vez el gemido no fue tan sordo, más bien sonoro. -Ah, que bien mueves las manos cielo- Dijo Marta ansiando más y más.

 

MARTA descolgó el teléfono y contestó con un alegre:

-¿Si? Dígame...-

-Hola cielo- Dijo Alex al otro lado del teléfono con la voz un poco apagada.

-¿Que te pasa cariño?- preguntó Marta.

-Pues que ha ocurrido lo que te dije, que mi tía ha fallecido en el hospital hoy mismo, hace unas horas de hecho- Contestó apagada.

-Lo siento Cielo. Si recuerdo que me lo contaste, entonces no hay problema, ahora mismo salgo para allá y te ayudo- Dijo Marta diligente.

-No, no te preocupes, ya tengo todo listo, además como es verano no he tenido que coger mucha ropa para Boby- Contestó Alex explicándose.

-Ok, aquí te espero amor- Y Marta colgó el teléfono con intención de subir arriba y preparar la habitación de Boby mientras llegaban.

El timbre emitió aquél tono triste que Marta tanto odiaba. Bajó corriendo las escaleras y abrió a su amiga y a Su hijo Boby.

-Hola cielo- Dijo y abrazó a Alex, que traía una cara muy triste. -Pasad- Y les cedió el paso. Una vez dentro dejaron las maletas en el salón y Boby sin decir nada subió las escaleras para encontrarse con su amigo Salva. Las mujeres entraron en la cocina.

-¿Como estás?- preguntó Marta -Teniendo en cuenta los hechos, claro-

-Mal, más afectada de lo que yo pensaba- Dijo Alex sentándose en un taburete alto cerca de una ventana.

-Es normal. No sólo es lo del fallecimiento de tu tía, si no toda la presión que vienes soportando desde hace semanas por el cerdo ese- Dijo Marta un poco enrabietada. -Que por cierto, tenemos que hablar de eso. Tengo noticias de mi abogado, pero ya te lo contaré a la vuelta- Se acercó y abrazó a Alex, quien en lugar de corresponder el abrazo, se arrugó como una ardilla herida y se dejó rodear por los brazos de su amiga. Marta la sujetó fuerte y la besó varias veces en la cara y en la frente en señal de protección.

-Ve a tu pueblo con tu familia y aunque vas a lo que vas, disfruta del descanso- Alex miró a su amiga como si hablase en chino. -Si, que disfrutes. El funeral serán unas horas, tu vas a estar tres días o cuatro- Explicó Marta, para aclarar el malentendido -Relajate y no pienses en nada y mucho menos en lo de ese cerdo, que ya lo tengo todo bajo control. De eso no tienes que volver a preocuparte- Y sonriendo la volvió a besar. Cruzó la cocina y agarró su bolso buscando algo dentro. Sacó el tabaco y ofreció a su amiga. -¿Quieres cielo?-

-No gracias, y te agradecería que te lo fumes cuando yo me vaya- Dijo Alex.

-Está bien, se que no fumas, pero te ofrezco siempre. Lo siento- Y dejó sobre la encimera el cigarro y el mechero.

-Bueno, yo me voy- Dijo Alex. -No quiero demorarme más. Cuanto antes salga antes llegaré-

-Vete tranquila que cuidaré de tu chico- Dijo Marta acompañándola a la puerta de la casa.

-Despídete por mi de Boby- dijo Alex y le dio a su amiga un cariñoso beso en los labios.

-Ten cuidado con el coche ...y llamame cuando llegues!- Dijo Marta desde la puerta levantando la mano en señal de despedida. Marta cerró y se fue a la cocina a hacer la comida para los chicos y ella. En ello estaba cuando sonó el teléfono.

-¿Si?- fue escueta pero alegre la respuesta -AH eres tu...-y el tono le cambió a amargo -¿Que coño quieres ahora?...¿Mañana? Imposible- dijo con voz de cabreo -Claro que lo aclaró el juez, pero no me puedes llamar la tarde de antes, para avisarme, además Salva tiene visita. Si, se que es fin de semana- Dijo subiendo el tono de voz -Está bien se lo diré pero no le va a gustar nada- Y colgó el teléfono bruscamente. Llamó a los chicos a comer, que bajaron rápido.

-Salva, hijo mañana tienes el día con tu padre- Dijo Marta seria.

-Pero...- Comenzó a decir el chico.

-Ya lo sé, tienes visita y era el domingo el día que habíais quedado, pero puede elegir uno de los dos días del fin de semana. Te prometo que te lo compensaré – Dijo Marta encogiéndose de hombros a modo de resignación.

-Jo, yo no quiero ir- Dijo el chico descontento.

-Ya, ni yo que vayas, te lo digo siempre, pero hasta que cumplas 18 que puedas elegir, estás obligado. Lo siento cielo. Prometo compensarte, ya te lo he dicho, porque estoy segura de que tu padre no lo hará- acercándose a Salva lo besó en la mejilla -Otro fin de semana volvemos a invitar a Boby y Alex, ¿Te parece?- Y volvió a besarlo.

Boby que observaba la escena vio que del amplio cuello de la camiseta de Marta salían unas tiras de colores que no parecían de un sujetador, pensó. Tiene el bikini puesto. En esa casa tenían una pequeña parcela con algo de césped y una pequeña piscina.

-Venga, comed y ahora os invito a un helado en el jardín- A los chicos pareció que les ilusionó la idea y devoraron los platos. Ellos salieron con el helado que Marta les dio mientras ella terminó de limpiar. Para cuando ella salió al jardín los chicos ya se habían dado un baño y jugaban a las cartas refugiados del sol bajo una gran sombrilla. Marta, se acercó a su tumbona y allí mismo séquito la corta falda que llevaba y la camiseta. Aparecieron dos pequeños, pero redondos pechos tapados por un aún más pequeño bikini. El tanga apenas tapaba un perfecto y contorneado culo el cual lucía muy moreno, junto con el resto del cuerpo.

-Si, lo sé mi madre está muy buena- dijo Salva mirando a su amigo que estaba embobado.

-Perdona, tío, no quería mirar a tu madre así- Dijo Boby algo avergonzado.

-No importa Boby, yo lo hago a diario- Dijo mirando a su madre desde allí -Está muy buena. A veces me masturbo pensando en ella- Dijo. -Tu madre también está muy buena. No te ofendas pero tiene unas tetas enormes-

-Lo sé. A mi me encantan- Dijo Boby, no sabiendo si debía contar eso a su amigo.

Marta, nada ajena a las miradas de los chicos, se despojó de la parte de arriba del bikini. Se tumbó en la tumbona y sin mirar hacia donde ellos estaban dijo en alto:

-No vayáis a calentaros demasiado mirándome- Los chicos no supieron donde meterse. Marta no era como su madre, pensó Boby. Su madre era más voluptuosa, con más curvas. La madre de Salva era como más recta, no tenía tanto pecho y el estomago lo tenía muy liso. “¿saldría leche de aquellas tetas tan pequeñas?” pensó el chico.

 

 

 

El día pasó rápido. A la mañana siguiente Salva salió temprano para encontrarse en la puerta con su padre. Marta le tenía prohibida la entrada a la casa, y él lo sabía. Media hora más tarde, aun temprano para un sábado, Boby se despertó y salió de la habitación desconcertado. Vestía un pijama corto del cual sólo llevaba el pantalón. Lógicamente su verga, aunque no estaba erecta se hacía entre ver como un gran bulto a media erección. Giró a la derecha y se encontró con Marta, ya despierta desde hacía un rato.

-Buenos días grandullón- Saludo Marta a Boby con cariño.

-Buenos días- Y sin pensarlo dio a Marta un corto beso de “buenos días” en los labios. Marta asombrada no supo que hacer. Se fijó en el medio bulto que formaba su pene, completamente legible a través de la fina tela de su pijama.

-Si buscas el baño es por ahí- Dijo en tono cariñoso señalando el otro extremo del pasillo.

-Ah, gracias- Y siguió caminando. Cuando estuvo aseado bajó las escaleras y entró en la cocina. Consciente de lo que había hecho quiso disculparse.

-Marta, yo...siento haberte besado como si fueses mi madre- Dijo el chico.

-No te preocupes, al fin y al cabo soy casi como una tía para ti- Dijo Marta quitando le hierro al asunto -Ves no pasa nada...- Y sin pensarlo lo besó de nuevo como él había hecho hacia un rato arriba. Boby un poco desconcertado acertó a decir:

-Más que una tía, por que tengo mucho más contacto contigo que con mis tías- Explicó el chaval. Marta lucía una larga y ancha camiseta que le tapaba todo. No obstante, dos marcados bultitos se notaban en su pecho. Los pezones desvelaban que no llevaba sujetador. Boby se percató. Tan acostumbrado estaba a ver a su madre desnuda que ver a una mujer distinta con tan poca ropa lo excitó mucho.

-¿Quieres una rato de piscina después de desayunar?- preguntó Marta con algo de recelo, pues no sabía lo que querría el chico.

-Si me parece bien- Dijo Boby deseando volver a ver a aquella mujer otra vez sin bikini. -Necesito descansar- Explicó. Y así lo hicieron. Boby subió a ponerse el bañador y se reunieron en la piscina, donde Marta aguardaba con una toalla junto a su hamaca.

-Lo siento, pero sólo tengo una hamaca-

-no pasa nada, prefiero la toalla en el césped- dijo Boby intentando que no se le fuese la vista hacia su bikini.

-Que demonios! Nos vamos los dos al césped- dijo Marta alegremente -¿Me das un poco de crema? ...Ayer ya estuve demasiado al sol sin crema y no me quiero quemar- Explicó Marta a Boby. Este no sabía lo que pasaba, pero sentía por Marta cosas que también sentía por su madre. Cuando la miraba así en bikini, le corría el mismo cosquilleo por la entre-pierna como cuando se bañaba con su Madre o esta le daba de mamar.

Marta tenía claro que era el día que había estado esperando para poder ver e incluso tocar aquella verga de la que su amiga le había hablado. No sabía aún como lo iba a hacer, pero si algo le sobraba a Marta era decisión. Así que intentaría seducir al chico, si no lo lograba probablemente saltaría sobre él y punto.

Se quitó delante de Boby la parte de arriba del bikini. Este no pudo remediar quedarse mirando las pequeñas y redondas tetas de Marta. Esta sonrió y dijo:

-¿Te gustan?-

-Pues si, ...mucho- Y la sinceridad del chico la dejó sin respuesta. Boby lo trató con naturalidad, al estar acostumbrado a ese tipo de preguntas por la relación con su madre. Marta se tumbó boca abajo, sin saber que más decir. Boby se arrodilló junto a ella y le extendió la crema por la espalda. A Marta se le estaban despertando sensaciones, las cuales, llevaban mucho tiempo dormidas. El roce de aquellas manos, sensibles y suaves producían un placer ya olvidado para la mujer.

-Todo el cuerpo, que no quiero tener marcas- Dijo Marta, queriendo recibir más de aquellos cosquilleos que comenzaban a llegarle a la parte más profunda de su vagina. El saberse sola en la casa con el hijo de su amiga y casi desnuda en el jardín, la ponían más caliente todavía. Boby mirando fijamente el culo tan perfecto de aquella mujer, lo frotó cubriéndolo de crema. Eso fue la gota que colmó el vaso. Marta tuvo que ahogar un par de gemidos por el roce de los dedos del chico por el interior de la raja de su culo. Boby siguió con las piernas. Unas suaves y morenas piernas. Marta ni corta ni perezosa, se dio la vuelta quedándose boca arriba.

-Ahora por aquí cielo, que tu tita Marta está muy cansada y tu mueves muy bien esas deliciosas manos- dijo, mientras le guiñaba un ojo al chico. Boby un poco nervioso, dejó caer un chorro de crema en el plano estómago de Marta. Lo extendió y sin saber hasta donde llegar. Rozó uno de los pechos, que por lo que pudo apreciar, estaban más duros que los de su madre. Marta soltó un sordo gemido.

-No te preocupes, y cubre bien mis pechos que si no se queman. Salva lo hace cuando se lo pido- Marta mintió sobre aquello, para que Boby se confiase. Echó otro chorro en su mano y sin dilación repartió la crema entre las dos manos y puso una en cada pecho. Esta vez el gemido no fue tan sordo, más bien sonoro.

-Ah, que bien mueves las manos cielo- Dijo Marta con los ojos cerrados. Aquellos pechos le trajeron a Boby nuevas sensaciones. Eran diferentes a los de Alex, menos maleables, pero más firmes. Continuó por las costillas y caderas y terminó por las piernas rozando el interior de los muslos muy cerca de la casi olvidada vagina de Marta. Los gemidos de Marta se sucedían. Cuando hubo terminado Boby separó las manos.

-Te has dejado un poco por aquí, anda continúa- Dijo esto señalando sus tetas. Boby obedeció sin decir nada. Le encantaban aquellas tetas. La pezones no era tan duros como los de su madre, pero eran muy oscuros. Marta volvió a gemir varias veces. Su excitación iba a más. Aquel chico movía muy bien las manos.

-Ah, que maravilla- dijo levantando un poco la pelvis. Su excitación era ya demasiado palpable. Se incorporó hasta sentarse y miró al chico. Este, aún sintiendo la cercanía de la cara de su “casi tía” no apartó la suya. Esto provocó que Marta se lanzase a besar a Boby, encontrándose con una boca abierta y una lengua habida de deseo. Se besaron un largo rato. Marta dirigió las manos del chico a sus pechos, mientras que ellá por fín pudo palpar el pqeute del chico que como le había avisado su amiga Alex era grande, muy grande para un chico tan joven como Boby. Al rato Marta cogió la cabeza del chico y se la llevó a su pecho derecho, el que le proporcionaba más placer de los dos. Boby comenzó a mamar como si el de su madre se tratase.

-Ahhh, Ahhh- gimió Marta -Que fuerte lo haces. No esperarás que salga leche de estos, ¿verdad?- Dijo Marta pensando que Boby estaría copiando cuando su hermano de dos años mamaba de los de su madre.

-No es que yo.....- comenzó a argumentar Boby, pero Marta no lo dejó terminar.

-Tranquilo cariño, mama de este otro sitio- Y dirigiendo su cabeza la bajó hasta su entre-pierna. Con una mano ella misma retiró la estrecha pieza del bikini, que casi nada le cubría. Boby sabiendo lo que tenía que hacer se metió entre las piernas de Marta y lamió unas cuantas veces aquel coño completamente rasurado, cosa que a Boby le extrañó pues su madre tenía algo de bello. Los lametazos, sacaron de Marta unos grititos y la hicieron levantar la pelvis pidiendo más. Boby ajeno a todo aquello, siguió las enseñanzas de su madre y comenzó a jugar con aquella bolita en la parte de arriba, clítoris, le dijo su madre que se llamaba.

-Ahhhhhhh- Marta gimió como una perra. Boby siguió jugando como lo hacía con el de su Madre. A Marta le iba a dar algo. Esperaba cualquier cosa, menos que un chico de aquella edad se lo comiese de aquella manera.

-Ahhhh, que bien lo haces. Me voy a correr cariño!- Gritó Marta en medio del jardín. Los flujos brotaron pronto y rápido de aquella pelada vagina. Se escurrieron y empaparon la toalla. Boby no dejaba de chupar el clítoris de Marta, la cual no paraba de retorcerse. Un par de gritos dieron la señal a Boby para que apartase la cabeza.

-Ahhhh, dios mio! Que mamada!- Dijo Marta mirando a Boby. El chico, aún arrodillado frente a su sexo la miraba a ella. -Ahh- Y gimiendo ya de alivio se volvió a incorporar. Con amabas manos atrajo la cara del chico para besarle. Chupó y lamió su barbilla comiéndose sus propios flujos. -Que bien me lo has comido...¿Quien te ha enseñado a chupar así un coño?- Dijo ella sin ninguna intención, siendo más bien una pregunta retórica.

-Ha sido mi Madr....-y según lo decía Boby, le hubiese gustado ser mudo. Acababa de desvelar el único secreto que no podía decir a nadie. Ahora su madre se enfadaría muchísimo. Se tapó la boca en un gesto infantil como si temiese que más palabras fuesen a salir sin quererlo. Desconcertado salió corriendo hacia la casa. Marta con el ceño fruncido, pensaba. Su madre....la forma de chupar los pechos....los ejercicios que le había dicho su amiga que hacia con Boby.....Alex se acostaba con Boby!!

Ahora que lo sabía se daba cuenta de lo mal que podría sentirse Boby y salió corriendo tras él.

-Boby!- Lo llamó, pero el chico ya había entrado en la casa. Cuando llegó a la cocina, vio al muchacho en el suelo, sentado y llorando. -Boby, cariño. No llores. Estoy segura que a tu madre no le importará que yo lo sepa. Además se te ha escapado que es diferente que si me lo hubieses contado.- Explicó Marta al chico que sentado en el suelo escondía la cabeza entre las rodillas.

-Mamá se va a enfadar- dijo sollozando.

-Ya verás como no. Bueno, vamos a regresar a la piscina y allí nos relajamos- Dijo Marta mientras instaba a Boby a ponerse de pie tirando un poco del brazo.

Después de ese mal rato, Marta no volvió a intentar nada con el chaval. Aunque el aperitivo que había probado la había dejado con ganas de mucho más. Se dio cuenta de que llevaba mucho tiempo sin follar, sin sexo. Estuvo los tres días que tardó en regresar Alex pensando en como hablar del tema con ella. Tenía claro que lo hablaría, que eso no lo dejaría en el aire. Alex le importaba demasiado como para dejarlo pasar. 

 

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Kaneda

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