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Los 12 años de Almendrita


Mis padres creían que era un chico bueno, y eso estaba bien con mis padres, pero en la escuela esa impresión me convertía en el hazmereír de mis amigos. Como es costumbre en los chavos de 16 años, mis amigos hablaban de sus experiencias sexuales, sobre todo de cómo le pedían a las chicas que se las chuparán, discutían sobre la forma y el modo en que resultaba más excitante. Cuando me acercaba a ellos decían que debía tener aunque sea una novia o no podía quedarme, pero sólo bromeaban, preferían que me quedara para burlarse de mí, sobre todo el día que se me ocurrió decir que yo esperaría por conocer muy bien a una chica y que ella me conociera a mí.
Dadas las burlas decidí hacerme novio de una chica a la que le gustaba pero tenía un carácter irascible.
Para esos años los horarios de trabajo de mis padres y los de los padres de mi prima Alejandra se habían cruzado de tal manera que no había quien nos cuidara de dos a cuatro de la tarde.
Alejandra y yo éramos hijos únicos, por lo que nuestros padres nos crecieron como hermanos. De cariño le decíamos Almendrita, pues sus ojitos le florecieron en esa forma y color.
Ella tenía doce años, y muchas veces cuando llegaba a mi casa, yo estaba haciendo mi tarea y ella insistía en jugar, tomaba el control de la televisión y la prendía. Le pedía de favor que la apagara, pero se reía y cuando iba a quitárselo, echaba a correr. No tardaba tanto en alcanzarla como en sacar el control de sus manos, en una de esas, ella cubrió el control con su cuerpecito y cuando yo desde atrás intentaba tomarlo, sus nalguitas rozaron mi pene varias veces en poco tiempo, lo que me provocó una inesperada erección. No sabía que hacer, no quería que se diera vuelta y lo mirara, así que tuve que fingir que ella tenía más fuerza que yo, y siguió rozándome sus nalguitas hasta que eyaculé en mis pantalones. La solté y le dije "haz lo que quieras".
Con el tiempo me di cuenta de que no tenía sentido hacer mi tarea a esas horas, y después de aquella vez, no podía pensar en más que volver a frotarme sobre mi primita. Siempre que llegaba jugábamos lo mismo, y cada vez me sentía más en confianza de abalanzarme sobre ella, sobre todo cuando le hacía creer que tenía la misma fuerza que yo.
Si Almendrita caía bocaabajo al piso, yo lanzaba con todas mis fuerzas mi pubis entre sus nalguitas, entonces ella sujetaba con sus piernas las mías y alejaba el control hacia el frente, yo fingía que no podía zafarme de sus piernas, la tomaba de las caderitas y le restregaba mi verga erecta en sus pompis, mientras le decía "suéltame, déjame moverme". En otras ocasiones, Almendrita hacia lo mismo pero bocaarriba, lo que me excitaba más porque podía frotarme directamente contra su coñito.
Al paso de los días se me ocurrió, que estando la casa muy calurosa, podía pasearme en boxers. Almendrita siguió mi ejemplo. Así que corría por la casa en calzoncitos y camisones delgados que le ponía su mamá bajo los vestidos. Sabía que mi verga se le pondría notoriamente dura entre sus piernas, pero también sabía que no le importaría. Almendrita quedó bocaarriba, mientras le frotaba la verga pude sentir como sus calzoncitos se humedecían y eso me motivó para empujársela más duro, sus mejillas se sonrojaban graciosamente. Cuando yo me venía me tendía a un costado de ella y me dormía, a veces ella iba a ver tele, y otras se recostaba sobre mí y se dormía también.
Decidí ser más gentil con Almendrita, e inventé el juego "monstruo comeabesos", la perseguía por la casa para llenarle de besos la carita, mientras por supuesto, le frotaba la verga. A veces le daba un montón de besitos rápidamente y otras se los daba muy lentamente. Cuanto más lo jugábamos más eran los lugares en los que al "monstruo" le daba por besar, así empecé a comerme a besos lentos su cuello, pasando por sus hombros, sus bracitos, no quise seguir por los pechos, me pareció que sería demasiado brusco, así que me fui por su ombligo, y luego por su espalda -le levantaba el camisóncito y me la comía-, después empecé a comerle las pantorrillas.
Al paso de los días subí por sus piernas, hasta que por fin cuando me estaba comiendo lentamente sus muslitos de bailarina, me armé de valor y empecé a besarle su coñito de la manera más amorosa que podía, le escuché unos gemiditos y después con vocecita quebrada dijo "el monstruo nunca me come con ropa", "tienes razón" respondí y retiré sus calzoncitos para comérmela como deseaba. Era suave, sin vellitos y se mojaba abundantamente. Las piernitas le temblaron, gimió y se rindió. Le puse sus calzoncitos de nuevo, la cargué a mi cama y me dormí a lado de ella.
La tarde siguiente, como era costumbre, su madre sólo abrió la puerta, la metió y se fue. Yo dormía en boxers y sentí a Almendrita montada sobre mí, frotándose, exclamando con su pequeña voz emocionada "¡juguémos!, ¡juguémos!". La verga se me puso bien dura, me senté y empecé a besarle lentamente el cuello, mientras sujetaba sus caderitas contra me verga enhiesta. Su cabecita quedaba por debajo de mis hombros, por lo que ella empezó a besarme el pecho y las tetillas, le dije "no es justo, tú nunca me has dados tus pechitos para que yo bese y tú ya besas los míos", entonces se quitó el camisoncito con lo que me puse a apretarle tiernamente las tetillas con mis labios, la sentía humedecerse sobre mi verga, cambiar su respiración y enrojecerse. Me detuve y le dije "ayer yo comí lo que tú tienes entre tus piernas, hoy te toca comer lo mío", me bajé el boxer, me senté a la orilla de la cama, ella se sentó en el piso y dijo "parece una paleta", "y se come igual, chupándola suavecito" le respondí, mientras ella se la comía, iba dándole instrucciones que había oído de mis amigos para hacer que sus novias se metieran sus vergas completamente. Almendrita iba por la mitad de mi verga, cuando perdí la razón y empujé de un golpe su cabecita contra mi verga, me sacudí frenéticamente y unos minutos después empecé a eyacular en su garganta, entonces se la saqué un poco para chorrearle mi semén sobre su lengua y labios.
Me dio la impresión de que iba a quejarse y antes de que lo hiciera le comenté "¿ves esta cosa blanca que he dejado en ti? -ella asintió- pues es una lechita que cuando un chico ama a una chica deja en ella, yo nunca había dejado mi lechita en nadie... ¿puedes imaginar lo mucho que te amo?". Almendrita se puso de pie y me besó diciendo "yo también te amo primo".
La tarde siguiente, decidí comerme su coñito a besos, cuando estuvo muy mojadita le dije "hoy quiero enseñarte unas caricias deliciosas, duelen un poquitito al principio pero luego se sienten de maravilla", le metí mi dedo meñique en su vaginita, ella tensó sus piernas un instante pero se dejó hacer. Al cabo de un rato cambié este dedo por el índice, entonces levantó su pelvis unos segundos y se relajó de nuevo. Cuando puse el dedo medio, volvió a levantar su pelvis y gimió, pero se notaba que disfrutaba realmente de la caricia de cada uno de mis dedos. Luego me animé y puse dentro de ella mi dedo medio y el índice, ella lanzó un gritito y le dije "tranquila pequeña, tranquila", esperé a verla disfrutándolo, entonces le pregunté "¿ya tienes la menstruación?", "¿la mesqué?" respondió, "nada" dije.
Saqué mis dedos, me bajé el boxer, poniéndome en posición de misionero y sujetándome la verga se la introduje despacito, no íbamos ni a las 2 terceras partes y gritó más fuerte que con mis dedos, le acaricé la cabecita susurrándole "tranquila pequeña, recuerda que las otras entradas también dolieron, pero que mientras más dolía al principio más disfrutabas después", me miró con sus almendritas vidriosas y se dejó. Me quedé quieto unos segundos para dejar que se acostumbrara, y luego se la meneé despacito, pero sin terminar de metersela, al cabo de unos minutos, la nena estaba feliz, la carita entera la tenía rojita, hasta sus orejitas se coloraron.
Entonces dijo "yo quiero ir arriba", se la saqué, me senté apoyado a la pared, ella vino a mi regazo, le metí la cabeza de mi verga, pero Almendrita cometió el error de sentarse de un tiró y gritó del dolor, le expliqué "corazón, creí que te la meterias despacito, yo no te la había terminado de meter cuando estabas abajo", le corrían lagrimitas por la mejilla que besé amorosamente, "voy a levantarme" dijo, "no bebé, mejor espera un ratito en lo que te acostumbras, de todos modos, tarde o temprano debías tenerla toda adentro ¿no? además si lo haces bien te voy a premiar con mi lechita dentro de ti ¿no la quieres?", entre sollozos respondió que sí, la hice mirar su pelvis diciéndole "¿ves como se abulta cuando estoy dentro tuyo? así se verá cuando tengas un bebé algún día, yo le estoy abriendo el espacio para que esté cómodo" tomé un resaltador que tenía a lado de la cama (que para suerte era rosa, el color favorito de Almendrita) y dibujé sobre el bultito un corazón y dentro una "Erre de Rodrigo y A de Almendrita por siempre (x 100pre), no dejes que nadie lo vea, cuando llegues a casa lávalo en secreto", se puso muy contenta y mientras la besaba empecé a menearsela suave, nuestros besos se hicieron más apasionados y comencé a embestirla frenéticamente, su coñito se sentía muy apretado, sentía como mi verga golpeaba su fondo una y otra vez, pero le nena bien que se lo aguantaba todo, gemió varias veces, ya no sólo le temblaban las piernitas sino que ahora todo su cuerpecito convulsionaba, y fue cuando me dejé venir en ella...
Al sacársela salió un poco de mi leche y se lo mostré "¿ves? eso es un poco, el resto de mi lechita está dentro de ti".

EPÍLOGO
Seguí montando a mi prima durante los meses siguientes, cuando mi noviazgo llevaba 6 meses tuve sexo con mi novia y se sorprendió de mi duración y mis posiciones, pues claro que como venía practicando desde 5 meses atrás con mi prima, ya sabía como hacerle. Parecía irónico, pero realmente había conseguido mi primera vez con alguien que conocía y me conocía muy bien.
Al año siguiente a mi primita le bajó la menstruación, y durante algunos días la estuve penetrando con condón, hasta que resultó que le bajaba más seguido de lo que debería y le recetaron anticonceptivos para regularla, por lo que pude seguir viniéndome dentro de ella.
A los 14 años mi prima me dijo "sé que no jugamos, hacemos el amor", le respondí que sabía que la había llevado al amor con juegos, pero siempre ha sido amor.
Nuestras familias son muy machistas y mientras que mi padre busca hacerme novio de todas las hijas de sus clientes, el padre de ella le prohibe tener novios y la vigila demasiado.
Yo puedo acostarme con todas las novias que sean y tener orgasmos pero sólo deseo Ale, además con las demás siempre soy responsable y uso condón, en cambio con mi primita puedo venirme libremente dentro de ella y hacerlo en cualquier escondite durante las fiestas familiares. Me parecía bien que le prohibieran los novios porque hubiera detestado que otro dejara su semén donde es el hogar del mío.
Al cumplir yo los 20 y ella 16, me contó que sus amigas siempre platicaban de lo que hacían con sus novios, ella hablaba de mí como su "novio secreto" y me agradeció infinitamente, pues de no ser por mí ella se sentiría como una inadaptada social.
Ahora voy terminando mi carrera y queremos huir de nuestros, pues deseamos tener hijos lo más pronto posible.

Vodkadzi Nïn Sade

HistoriasDeSeduccion.com (Amor Filial) © Vodkadzi Nïn Sade (vodkadzi@hotmail.com)