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Le seguimos poniendo los cuernos a mi Papá y entra

De regreso de la capital, en el camión, mi madre y yo no dejábamos de platicar lo bien que nos la habíamos pasado esos días, la calentura de los dos era evidente, yo le comentaba lo sabroso que había sido cogerme a mi madre

Le seguimos poniendo los cuernos a mi Papá y entra la hermana de mi madre a escena

De regreso de la capital, en el camión, mi madre y yo no dejábamos de platicar lo bien que nos la habíamos pasado esos días, la calentura de los dos era evidente, yo le comentaba lo sabroso que había sido cogerme a mi madre, lo estrecha que tenía sus dos orificios y lo sabroso que mamaba mi verga y la cantidad de leche que le había dejado dentro. Ella, por su parte, me decía al oído que quería que me la cogiera todos los días, pero también me decía que estaba preocupada de cómo seguir cogiendo sin que mi padre se diera cuenta y sobre todo cuando lo podríamos hacer. Las dos horas y fracción que duró el viaje nos la pasamos planeando sin concretar nada, lo único que sabíamos era que yo tenía una erección continua y ella estaba muy chorreada.

Llegamos a la casa ya de noche y encontramos a mi padre, como de costumbre viendo la tele y tomando tequila, que se veía ya tenía buen rato haciéndolo. Mi madre se fue directo a saludarlo y yo me metí al baño a tratar de bajar mi calentura haciéndome una chaqueta. En eso estaba cuando la puerta del baño se abrió y mi sorpresa fue que mi madre se metió rápidamente cerrando por dentro poniendo el seguro, sin más, me agarro la verga y la empezó a mamar desesperadamente, con una mano se bajó la pantaleta y cuando ya estaba libre se levantó y se inclinó apoyándose en la taza del excusado y me invito a que se la metiera. Yo sin más me puse atrás de ella y le deje ir mi verga en su culo. Hasta el fondo, ella gimió y empezó a moverse rápidamente. Los dos nos movíamos rítmicamente, penetrándola cada vez más, cuando ella sintió que estaba a punto de venirme, se sacó la verga del culo y se la metió en la panocha, de un solo golpe, al sentirla adentro se movió tan rápido que en unos segundo más empecé a venirme y ella también. Todo fue en menos de cinco minutos, al terminar, mi madre me dio un beso en la boca, se bajó hasta mi verga, la chupo por un instante y poniéndose nuevamente la pantaleta salió del baño tan sigilosamente como entro.

Cuando Salí del baño, me dirigí a la sala de TV y encontré a mi madre tomándose un tequila y abrazando muy cariñosamente a mi papá, quien ya se veía algo borracho. Ni cuenta se dio que hacía unos minutos su esposa se había cogido a su hijo. Yo me senté a ver la televisión junto a mi madre y no se dijo una sola palabra. Paso un buen rato cuando oímos los ronquidos de mi padre que estaba recostado en el sillón apoyándose en el hombro de mi madre. Cuando ella lo considero apropiado, puso su mano sobre mi verga, que solo se interponía la tela de mi pantalón y empezó a darle un delicioso masaje, mi verga reaccionó poniéndose nuevamente dura.

Mi madre con cuidado se acercó a mi oído y me dijo

Quiero que me la chupes y quiero chupártela, ahorita

Pero esta mi papá y se puede dar cuente –conteste.

Te digo que me la chupes, bájate y mámamela –dijo mirándome a los ojos

Mi madre abrió sus piernas y con su mano se levantó la falda hasta que se le pudiera ver los pelos de la panocha, y señalándome su entrada con insistencia. Yo con cuidado me arrodillé y metí mi cabeza entre sus piernas hasta alcanzar con mi boca su dulce agujero. Con miedo y calentura empecé a mamarle la panocha a mi madre, ella con la mano que estaba cerca de mi padre, empezó a acariciarlo para que no se despertara, pero como nos dimos cuenta más tarde, el no despertaría con nada, estaba perdido. Seguí mamando y chupando al mismo tiempo que con una de mis manos me desabrochaba el pantalón y bajaba el cierre para liberar mi verga que ya estaba muy crecida. Mi madre cerraba sus ojos y echaba su cabeza hacia atrás conteniendo cualquier tipo de sonido que pudiera salir por el placer que tenía. De pronto, mi madre empezó a temblar y a tener espasmos lo que significaba que ya se estaba viniendo, de su boca salió un ahhh!, casi al mismo tiempo que me empujaba con fuerza hacia su panocha, tanto que casi no podía respirar. Mi madre se vino…sentía como salía una gran cantidad de líquido caliente de su agujero. Mi madre me indico que me parara y me hincara en el sofá de tal forma que me pudiera mamar la verga, me costó un poco de trabajo tratar de ponerle mi verga a la altura adecuada, pero al fin, ella tenía mi instrumento a placer y empezó a mamarla tan suavemente y con tanta saliva de su boca que de inmediato descargue mi leche sin avisarle, ella ni se inmuto y se tragó todo lo que salió de mi palo. Yo me vestí y mi madre movió con rudeza la cabeza de mi padre para que se despertara y no reaccionaba, ya con más calma ella recostó a mi padre en el sofá y nos salimos de la sala de TV.

Que locuras hicimos mamá –le dije una vez que estábamos solos.

Sí, me di cuenta, pero eso me calentó muchísimo –contesto.

Creo que la solución para estar juntos es emborrachar a tu padre –siguió diciendo.

Pero no siempre vamos a estar así –le dije.

No te preocupes, ya encontraremos otras forma y tiempos, - me dijo - y tomándome de la mano salimos a la terraza para tomarnos un café.

En eso estábamos cuando empezó a sonar el teléfono y me para a contestar

¡Hola sobrino! ¿Cómo están? ¿Cómo les fue en su viaje? –era la hermana menor de mi madre, la incestuosa hija que se había cogido a mi abuelo o al revés.

Muy bien tía, de maravilla, con ganas de regresar las veces que sea – le dije volteando a ver a mi madre que sonrió al oírlo.

¿Y tú como estas? ¿Cómo está mi primita? ¿Cuándo las tendremos por aquí? –estaba diciendo cosas que nunca le había dicho a mi tía y menos con esa dulzura en mi voz, creo que el saber que ella era igual que nosotros me cambió mi sentir hacia ella.

Ya pronto cariño, por eso hablo, ¿está tu madre cerca? Quiero hablar con ella. Me dio gusto oírte –me dijo.

Me despedí de mi tía y le pase el teléfono a mi madre. Decidí irme a mi habitación mientras ellas hablaran. Oía lejana la voz de mi madre que me decía que despertara, de pronto me di cuenta que me había quedado dormido y ya era de día. Mi madre estaba acostada junto de mi dentro de las sabanas y acariciándome la verga.

Hola cogelón y depravado hijo, ¿ya descansaste? Porque tu madre está un poco caliente –me dijo con voz suave.

Hola mama, ¿Qué haces aquí? ¿y mi papá? No seas tan arriesgada –le dije

Primero tu padre no está, se fue muy temprano, crudo, a llevar unos papeles al abogado; segundo, estoy caliente y quiero que me cojas y tercero solo tenemos una hora para hacerlo, y ya no preguntes más y actúa –me contesto

Mi madre ya estaba desnuda, le acaricie su coño y le metí los dedos en él, vaya si estaba caliente mi madre, estaba completamente húmeda. Primero me baje para chuparle el coño y beberme sus jugos, ya me había gustado que primero mi madre se viniera con una mamada y después cogérmela por todas partes hasta venirme.

Me vengo, hijo, no dejes de mamar –me dijo casi a gritos

¡ahhh! Que rico me estoy viniendo, eres un cabrón, sabes cómo hacerme feliz –decía sin parar.

Termino de venirse mi madre con la mamada que le estaba dando, me acuesto a su lado boca arriba y le pido que se suba en mí y se meta la verga por donde quiera. Se decide por el coño y se mete mi palo y empieza a cabalgar. Al principio sentí necesidad de cogérmela por el ano pero ella decidió por otra parte. La imagen que tenía frente a mis ojos era de ensueño, como entraba y salía mi verga de su coño, como oía sus gemidos y como sentía que me apretaba con sus manos. Ella se echaba hacia atrás para permitir que mi palo entrara más profundamente, con una mano le acariciaba el clítoris que me dejaba con mucha libertad. Sentía como mi verga se estiraba más de lo normal, que le tocaba sus paredes y chocaba con el fin de sus entrañas. Yo quería perforarla más, sentía la necesidad de llegar más lejos, pero ya no era posible. Pronto sentí que mi venida estaba cerca.

Mamá me voy a venir pero quiero hacerlo en tu ano –le dije

No hijo, ahorita no, vente en ni coño –me contesto

No, mama, dame tu ano, lo quiero ahí. –le dije suplicando

No hijo, es que…- me contesto sin dejar de moverse

¿Es que que? ¿No te gusta por ahí? – le pregunte

Si claro, pero, no te molestes, pero tuve que darle a tu padre un poco de atención y me cogió por ahí antes de irse - me dijo casi con pena pero si dejar de moverse.

Eso que me dijo, en lugar de molestarme me calentó aún más y sin decir algo saque mi verga de su coño y se la metí por el ano. Lo tenía algo dilatado y con líquido aun, que supuse era la leche de mi papá.

No me importa que mi papá te coja si esto permite que estemos junto –le conteste.

Esa fue la actitud que hizo que mi madre tuviera un orgasmo muy fuerte y se movió tan fuerte que no tarde en soltar mi leche dentro de su culo, la que se mezcló con la de mi padre. Los dos ya sin fuerza y bien venidos, nos quedamos abrazados hasta que mi madre reacciono preocupada por la llegada en cualquier momento de mi padre. Se levantó, me beso y se fue a bañarse. Yo me quede en mi cama y me volví a quedar dormido.

Cuando desperté, mi padre ya había llegado y estaba sentado en el comedor leyendo su periódico y mi madre estaba en la cocina preparando la comida. Me acerque a ella y con disimulo le empecé a acariciar las nalgas. Mi mamá vestía un pantalón corto holgado sin nada abajo, según me di cuenta cuando la toque. Mi madre platicaba con mi papá de no sé qué cosas. Terminamos de comer y mi padre sale al jardín a descansar un rato. Me quedo solo con mi madre pero sin la posibilidad de hacer nada.

Mi hermana viene a casa por unos días con su hija –me dijo

Ayer que me habló me pidió que le dejara quedarse aquí porque tiene que hacer unos trámites y no tiene dinero para pagar un hotel –siguió diciendo.

Así es que vas a tener que compartir tu habitación con ella y tú prima o ya veremos cómo nos acomodamos –término

Yo me quedo contigo en tu cuarto, papá que se vaya con su hermano y mi tía que se quede en la habitación, ¿Qué te parece? –dije riéndome.

O todos, sin mi papá, nos podemos quedar en un solo cuarto y hacernos la familia incestuosa –le dije acercándome a ella para acariciarle el coño sin que mi padre lo viera.

No digas tonterías, en la noche lo platicamos, tu padre tiene juego en la casa de su hermano y nos dejara solos por un buen rato –me dijo acariciando mi mano que estaba sobre su coño.

Yo estaba ansioso por la llegada de la noche y platicar con mi madre de lo que podría ser algo muy caliente.

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