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El reencuentro con mi prima

Yo tenía, para ese entonces 18 años. Debía mudarme a la capital para entrar a estudiar a la universidad, y mi tía Fernanda, amablemente se ofrecía a hospedarme mientras conseguía un sitio donde vivir. Al llegar a la casa de mi tía, me recibía con los brazos abiertos, besándome en la frente me dijo:

-hijo que bueno que estas aquí­. Pasa a saludar a tu tío Pedro y tu prima Juliana.

Mi prima Juliana. La última vez que la vi­, era una niñita fastidiosa de 13 años, caprichosa y malcriada. Esperaba encontrarme con algo muy similar, pero, para mi muy agradable sorpresa, ya no era así

Ahora tenía 18 años, pues tan solo le llevaba unos meses, y su cuerpo, aunque de formas sutiles, parecía el de toda una diosa. Me quedé mudo ante su presencia, observando que me miraba con cierta picardía y de arriba a abajo, como si de un libro se tratara. Solo salí de mi espasmo, cuando tío Pedro se incorporó y me preguntó con su voz firme:

- Que pasa muchacho, se te comieron la lengua los ratones, o tu padre no te enseño a saludar.

Luego soltó una carcajada, un tanto estremecedora, y estrecho mi mano de una forma bastante ruda y tosca, tal como su personalidad.

- Tío, que gusto de verte, siempre tan contento.

aunque no era propiamente gusto lo que sentía de escuchar sus estruendosas carcajadas, fue lo único que me apresté a decir. Claro está, aún apabullado por la hermosura de mi prima Juliana, quien todavía clavaba sus hermosos ojos color miel en mi presencia.

- Oye, gracias por saludarme a mi también, veo que creciste y te volviste muy caballeroso.

-Discúlpame Juliana, es que, comprenderás que vengo cansado de tan largo viaje, y....

- Oh, primo, era solo una broma, no te lo tomes tan en serio. Me alegra verte de nuevo y saber que nos vas a acompañar por un buen tiempo.

- En realidad solo serán unos días, mientras tu primo consigue un lugar para vivir - Dijo tío Pedro con mirada desafiante y un tono un tanto enojado. Pero como era de esperarse, soltó luego una ruidosa carcajada, y de nuevo dirigiéndose a mí, dijo: - era una broma muchacho, puedes quedarte todo el tiempo que quieras, así me ayudarás con las tediosas labores de esta casa.

Solo atiné a responder con una sonrisa mientras mi tía con una voz delicada me decía:

- Hijo, debes venir muy cansado, sube el equipaje a tu cuarto. Juliana te dirá donde es. Luego baja a comer para que puedas ir a dormir. Y deberás acostumbrarte a las bromas de tu Tío, ya sabes que es un pesado.

- Claro tía. respondí con cierto desazón.

- Ven, te mostraré tu cuarto. Dijo Juliana y, acto seguido subió primero las escaleras, dejando a mi vista un hermoso trasero, realzado por un Jean esplendoroso.

Una vez arriba, y mientras nos dirigíamos a mi cuarto, no puede evitar pensar en lo hermosa que estaba mi prima, y que ahora era una sensual mujer.

- Este es. me dijo al tiempo que sonreía. - Ya verás como la pasaremos muy bien mientras estés aquí Luego me dio un beso en la mejilla, lo cual permitió que oliera su delicioso perfume, y el sutil aroma de su cabello.

Ella bajó, y yo quedé simplemente extasiado. Como pude me recuperé de mi espasmo y dejé las maletas en su sitio, reflexionando al mismo tiempo en lo bella que era mi prima. "si, es bella, pero no seas tonto es tu prima y hasta ahí", me dije a mi mismo, y como si se tratase de un balde de agua fría, me hizo despertar de mi pequeño trance y bajé a cenar.

La cena estuvo exquisita, y no pude evitar el observar varias veces a mi prima en el comedor, interrumpiéndome a mi mismo en esas contemplaciones, por el temor a uno de los "jocosos" comentarios de Tío Pedro.

- Sube y te das una ducha, verás como descansas y puedes dormir mejor. Dijo mi tía al tiempo que recogía los platos de la mesa.

Subí, no sin antes despedirme de mis tíos y de mi prima, quien me correspondió con lo que a mi me pareció un coqueto "hasta mañana".

Desempaque mi ropa y la puse en su puesto, para luego dirigirme hacia la ducha.
Una vez dentro de la ducha, sentí un ruido en la habitación, pero luego me dije a mi mismo que debía ser fruto del cansancio. abrí la regadera y sentí cada gota de agua tibia como un bálsamo celestial que relajaba mis músculos, cuando me asalto una sensación de estar siendo observado. Gire mi rostro hacia la puerta del baño, que dejé abierta, pues creí haber asegurado muy bien la del cuarto. la borrosa puerta acrílica de la ducha solo me permitió ver una mancha pegada al marco, que desapareció con una rapidez inusitada. "maldito cansancio" me dije a mi mismo, y proseguí con mi ducha.

Al salir del baño, noté la puerta de la habitación entre cerrada, lo cual me causo cierto desconcierto, pues estaba seguro de haberla asegurado. Sin embargo, el sueño era mas urgente que la necesidad de recordar y me acosté.

Al día siguiente, salí de mi habitación para descubrir con sorpresa que ya eran más de las diez de la mañana, y que me habían dejado solo en casa. o por lo menos eso creía yo. bajé a la cocina y curioseé en la nevera y la alacena, buscando algo para desayunar, cuando giré nuevamente hacia el comedor, allí estaba Juliana, vestida solo con una toalla y con su pelo húmedo. tan húmedo como me encanta verlo en una mujer.

- Juliana que susto me diste, pensé que estaba solo.

- Rafael!!!. Por Dios que susto me pegaste.

- Discúlpame, es que yo..... solo baje a desayunar y..... entonces... te vi y me asustaste. En ese momento sentí una pequeña voz interior que me decía "eres un idiota".

Juliana se sonrojó y luego subió disparada las escaleras. yo no podía recuperarme aún de aquel encuentro.

Al buen rato, decidí que lo mejor era pedir disculpas a Juliana nuevamente, aunque no había hecho nada malo. Golpeé a su puerta, y salió, ya vestida y más hermosa que antes.

- Juliana quiero pedirte excusas por haber....... Juliana puso un dedo en mis labios y me dijo con voz baja:

- No has hecho nada, he sido una torpe al andar así por la casa sin acordarme de que estas con nosotros. No te preocupes.

-mmmmm oye, y mis tíos?

- salieron a mercar, todos los sábados lo hacen, y me aburre acompañarlos.

Estábamos mi prima y yo solos en casa. Ella me gustaba aunque quisiera negármelo a mi mismo.

- Quiero salir a caminar, me acompañas?

- Claro Juliana, voy a cambiarme y vamos.

Me sentí extraño y confuso, una parte de mí decía que no, pero otra parte me decía que no era muy divertido quedarse en casa.

Salimos a caminar por el barrio, y ella empezó a preguntarme acerca de mi vida desde que no nos veíamos. todo iba bien hasta que hizo una pregunta que me hizo temblar las piernas.

- Tienes novia?

- eeeeee. No.

- y alguna vez has tenido?

- pppor supuesto.

- y por que dudas?

Era natural. ella me hacía sentir nervioso, y las novias que había tenido no pasaban de dulces amigas con las que me tomaba de la mano, nos besamos un par de veces y me masturbaba por las noches pensando en ellas.

- bueno, es que no han sido muchas.

Quise devolverle la misma inquietante pregunta, en parte por evadir mas respuestas mías.

- No. Ni siquiera se lo que es besar a un hombre, por que papá se la pasa espantando a cuanto hombre se me acerca. Es un milagro que tu le caigas bien.

- ohhh, entiendo.

- Tu me enseñarías a besar?

- Queeeee?

- eso, que si me enseñarías a besar.

Quedé frío, no supe que responder, y solo fui salvado por su celular, que recibía una llamada de el Tío Pedro.

- Si, papá. No. Por mi no hay problema. está bien. si, yo también. Adiós.

Me pregunté que pensaría mi tío de saber lo que me estaba preguntando su hija.

- Era mi papá. irá a una reunión con sus amigos junto con mamá, y me pidió que te diera un paseo. Regresarán en la noche.

Mas tiempo solos, y ya me temblaban las piernas de pensar las ocurrencias de mi primita.

-Pero aún no has respondido a mi pregunta. Si o No.

Enmudecí, y solo reaccioné cuando una gota de lluvia calló en mi cara.

- ahhh. Genial, ahora lloverá. Lo mejor es que nos devolvamos a la casa. vamos Rafa.

Noté que esto último lo dijo con tono de enfado. Al llegar a la casa, un poco empapados, su mirada hermosa y penetrante se clavo en mis ojos, y esta vez me hizo una pregunta peor.

- Yo te gusto verdad?. No me lo niegues, lo veo en tu cara, y yo siento lo mismo por tí

En un ataque de sinceridad, le respondí que sí, que me fascinó desde el primer momento en que la vi de nuevo, y que no lo podía ocultar.

- Entonces, si nos gustamos, por que no me besas?

y accedí como pequeño borrego. Sus labios gruesos y excitantes se posaron sobre los míos, y nuestras lenguas se encontraron en un delicioso y prolongado beso.

- Que rico besas. Mis amigas dicen que si un hombre sabe besar tan bien, debe ser igual de bueno en la cama.

Simplemente sus palabras, y el tono en que me las dijo, me provocaron una erección tan fuerte que sentí que se me salía del pantalón.

- Me gustas demasiado, y tu cuerpo es más que deseable - le dije - pero, somos primos, no debemos hacerlo.

- por que no? es que acaso no te gusto lo suficiente, o todavía me ves como una niña?. No, ya sé, le tienes miedo a mis padres.

- no, si me gustas, pero no debemos hacerlo.

- pues tu también me gustas y mucho. es más te voy a confesar algo, yo te estuve espiando anoche en la ducha.

- con que fuiste tu, y yo pensando que era el cansancio.

- pues fui yo. por que estas muy bueno y me fascinas.

Y después me dio un beso largo y profundo a la vez que me acariciaba el cuerpo.

- No. no es correcto. y si quedas embarazada?.

- no hay problema, se donde guarda los preservativos mi papá, y si eso no te basta, mi madre toma píldoras para planificar, y también se donde están.

Dos cosas me sorprendieron. que mis tíos todavía se cogieran, y que mi prima no era tan inocente como me lo hacía creer al principio. volvió a besarme, esta vez sacándome la camisa. La abracé, y sin dejar de besarnos, la llevé hacia mi alcoba, y tomé la iniciativa de acariciarla también.

quité su camiseta, y pude ver unos senos que si bien no eran muy grandes, eran redonditos y apetitosos. Ella me quitó la camisa por completo y desabrochó mi pantalón. yo desabroché el suyo mientras dejaba caer el mío por completo. pase mis manos delicadamente por su espalda y desabroché con una suavidad casi exquisita su sostén. Cuando ella lo dejó caer, pude apreciar en pleno la total belleza de sus senos. Ella se acostó sobre mi cama, y yo besé su cuello como si quisiera comérmela viva, luego me detuve en sus hermosos y morenos senos redondos, que chupé sin compasión como si se tratase de dos jugosas naranjas.

Quité su pantalón con mis manos y delicadamente arrastre mi mano derecha hacia su vagina. acaricié, jugué, sentí aquella húmeda cavidad tan tibia y esplendorosa. continué bajando mi boca por su vientre y ella dio un pequeño gemido de placer. Luego quité su ropa interior con mis dientes, hasta un punto que me permitió contemplar aquella obra de arte. aquella hermosa vagina se abría y se cerraba sutilmente, conforme a cada caricia que daba con mis dedos en sus muslos. Aquellos vellos tan finos y delicados no eran menos hermosos que su cabello, y el perfume de sus jugos no era menos exquisito que el de su piel.
Algunos de mis amigos me habían dicho que las mujeres se volvían locas cuando jugueteabas con tu lengua en su vagina y con su clítoris. Alegremente me acordé de ello, pues estaba dispuesto a ponerlo en práctica en ese instante. Besé tímidamente su vagina, y vi como le gustó, pues dio un gemido de placer. Luego dí un beso más profundo, esta vez deleitándome con sus jugos, con una mezcla de aromas y sabores tan exquisita, que quería probarlos una y otra vez. lamí su vagina con el vigor con el que un niño lame un helado, y jugueteé hasta que ella lanzo esta vez un gemido mucho mas fuerte y melodioso.

- Sigue haciéndolo, me gusta, hazme tuya primo, hazme sentir mujer, comeeeme. decía Juliana en un febril delirio.

Mientras tanto mi pene estaba tan erecto, que creí que iba a estallar en cualquier momento, y que iba a romper mis boxers. Yo también estaba mojado de tanto placer, y deseaba locamente poseerla y hacerla mía. Sin embargo disfrutaba viéndola retorcerse con mis besos y lamidas, y luego observé como florecía ese pequeño botón de su capucha, con el que jugueteé hasta hacerla dar un grito de placer. Lo lamía, lo chupaba, lo rodeaba con mi boca tibia, y la hacía enloquecer.

-ahhhhhhh, sigue, sigue no te detengas, ahhhhhh que rico. Era lo que repetía Juliana sin cesar.

Entonces no aguanté más, con mis brazos la voltee sobre la cama y la puse en cuatro patas. El paisaje no podía ser más hermoso. su bellísimo y jugoso culo me recordaba los duraznos. su vagina, húmeda y brillante me excitaban aún más. decidí quitarme prontamente mis boxers y penetrar aquella cueva de deseo con la delicadeza que me sugería el pensar que Juliana era virgen. rocé la punta de mi babeante pene sobre sus labios vaginales, y como quien introduce un cuchillo suavemente en la mantequilla, penetré a mi prima y no pude hacer más que enviarla hasta el fondo aunque con una lentitud cortés. Juliana dio un gemido que parecía ser de dolor. Le pregunté si le había dolido y me respondió que un poco, pero que era más intenso el placer. continué con un vaivén suave y rítmico, como olas que llegan y se alejan de la costa. Cuando sentí que Juliana se estremecía al acariciar su clítoris mientras la penetraba, decidí hacerlo un poco más rápido. Sentí que mi alma se quería escapar y un corrientazo intenso en el cuerpo. Juliana agarraba fuertemente entre sus manos, pedazos de sábana, y los exprimía con vigor. comprendí que también se deshacía en placer.

El Orgasmo que tuvimos fue esplendoroso. acaricié y jugueteé con tanta insistencia su clítoris, que ella se vino primero, dando alaridos de placer y derramando un torrente de sus deliciosos jugos. Luego, en medio del placer enloquecedor que sentía, recordé que no nos protegimos, aunque ya era tarde. Derramé toda mi leche en su vagina con tal fuerza que sentí que me quedé vacío. Ambos sudorosos, cansados y gimiendo de placer, nos tumbamos sobre la cama, y me vino un incontenible deseo de recorrer todo su cuerpo con mis besos, a la vez que ella me decía, producto del placer, "te amo, te amo". Nos quedamos dormidos tal vez media hora, y luego me dijo con dulce voz. que quería ducharse, pero que hacía falta alguien que refregara su espalda. Acepte gustoso la invitación, e iniciamos una faena aún mejor en aquella ducha.

Pero eso, amigos, tendrá que esperar hasta la próxima vez que nos veamos.

Espero les haya gustado mi relato, y hasta pronto!!!

Rafael

 

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